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jueves, 27 de septiembre de 2012

Prepararse

Recuerdo con cariño cómo una madre, justo antes de que su hijito vaya a dormir, le decía "Deja de saltar en la cama, ve a lavarte los dientes y vuelve para dormir toda la noche"; mientras el niño hacía caso a su madre, ella le volvía a alisar la ropa de la cama, volvía a hacer el embozo como a él le gustaba y sacudía la almohada de manera adecuada. Al llegar el niño le decía: "Mamá, ¿por qué me hiciste la cama otra vez?", a lo que respondía, "Porque es importante preparase bien antes de hacer algo y quiero que esta noche duermas a gusto."




Personalmente también le doy mucha importancia a prepararme antes de empezar algo, es como predisponer mi cerebro, mis sentimientos, mi propia persona,... para poder saborear bien lo que vaya a hacer. 

También creo que así debemos actuar en clase, debemos enseñar a nuestros estudiantes a que deben prepararse en función de lo que le vayamos a pedir. Usualmente lo hago indicándoles primero lo que vamos a trabajar: "ahora vamos a ponernos en equipos para hacer un resumen", "ahora quiero que escuchen con atención porque es importantísimo", "descansamos un minuto porque vamos a empezar un debate",...

En mis clases, como ya saben los lectores asiduos, me gusta que mis estudiantes cooperen entre ellos. El aprendizaje cooperativo no sólo para atender mejor a la diversidad, conseguir que aprendan más y mejor, sino también como unas enseñanzas esenciales en la vida: aprender a relacionarse, respetar las opiniones diferentes, valorar las diferencias, escuchar, argumentar, convencer, criticar sin herir,... Por ello también creo que debo enseñarles a cooperar; (¡o quizás recordarles cómo se coopera!).
 



Ahora bien cómo enseñarles a cooperar, ¿por qué nosotros cooperamos o debemos cooperar? En teoría de la decisión existe un experimento moderno que contradice bastante las ideas económicas razonadas. Básicamente se trata de dar 100 € a una persona que debe dividir ese dinero como quiera con otra persona, ésta segunda decide si acepta el trato para ambos o si el trato se rechaza y nadie se queda el dinero. La teoría indica que si el primero no comparte nada de su dinero, el segundo no tiene nada que ganar y por tanto rechazaría el pacto, por otro lado si el primero decide compartir la mitad del dinero, el segundo aceptaría el trato (de no tener nada a tener 50 €) sin dudarlo. Ahora bien si el primero decidiera dar sólo 40 €, ó 30 €, o simplemente 10 € o menos, ¿qué haría el segundo? En todos esos casos, el segundo debería aceptar el trato ya que siempre ganaría algo de dinero. La realidad no obstante no es ésa. Como el reparto no sea mayor de unos 20 €, la mayoría de personas preferirían rechazar el trato y verse perjudicados. Se intuye que el sentimiento de injusticia frente a un igual hace que prefiera ser perjudicado él mismo antes que beneficiar sobremanera a quién le está menospreciando. Este experimento curioso no hace sino poder de manifiesto que nuestras acciones tienen más que ver con las emociones de lo que realmente creíamos: uno se mueve más por emociones que por razones. Por tanto enseñarles a cooperar es también enseñar en sentimientos.

Hoy así lo he hecho en tres clases de 2º de la ESO con un muy buen resultado. Hemos visto estos vídeos y luego hemos respondido de manera global a la pregunta ¿Qué ventajas tiene trabajar en equipo frente al trabajo individual? El resultado, muy esperanzador y muy bonito (una niña me ha dicho, "¡qué vídeo más bonito!" con la voz emocionada). Sin dudarlo hay más y mejores vídeos, otras técnicas que en otras entradas explicaré, diferentes maneras de llegar a estudiantes diversos,... pero hoy, a mis estudiantes, les ha encantado ambos vídeos. Por eso los comparto con ustedes.


No sólo las personas sabemos de la importancia de la cooperación.


A veces una única persona basta para conseguir que todos cooperemos.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Nuevo curso, nuevos proyectos

Ya he comentado en otras ocasiones veo muy positivo empezar cada curso con nuevas cosas por probar. Para mí es algo ilusionante y cuando, posteriormente, valoro lo realizado, me produce gran satisfacción.  El último paso de esos retos apasionantes que me propongo anualmente es el de describirlo, en conferencias, artículos o aquí en este blog.


En alguna ocasión he hablado de la preocupación que me da aprender a motivar mejor a mis estudiantes. Particularmente no pienso que un estudiante deba llegar motivado a mis clases, sino más bien creo que yo mismo puedo hacer algo para motivarlo. Ello me llevó a estudiar la motivación escolar para ver cómo podía mejorarla.



Básicamente, y siguiendo el razonamiento de este blog, la primera respuesta a la conducta la dio Aristóteles: 

"Nos movemos para conseguir algo porque nuestra naturaleza (y la del Cosmos en su totalidad) es teleológica. Todo ser existente se mueve porque persigue un fin, un objetivo, un telos."

Pero a pesar de ser una sofisticada teoría que, a priori, conseguía explicar todo el movimiento y el cambio en la naturaleza, no era completamente satisfactoria.  ¿Qué pasa con los seres, quizá la mayoría de los existentes, que no pueden representarse tales finalidades? ¿Cómo va un ser a perseguir un objetivo si no sabe cuál es? Una hormiga persigue el buen funcionamiento del hormiguero al que pertenece. Sin embargo, ¿tiene la hormiga una representación mental clara en su diminuto cerebro de cómo funciona el hormiguero y de cuál es su papel en él? Parece que no.  

Otra explicación de la conducta, mucho más moderna, es la que nos dio el conductismo. De un modo extremadamente sencillo, la conducta era la mera respuesta de un organismo a un estímulo dado. Ni fines ni objetivos, sólo estímulos y respuestas. Esta teoría explica mejor que la aristotélica el hacer de la hormiga. No es que la hormiga trabaje en pro del funcionamiento global de su hormiguero, sino que tiene programadas una serie de respuestas ante unos estímulos, así cuando la hormiga persigue el rastro hormonal de sus compañeras no lo hace representando en su mente que conseguirá comida y la podrá traer de vuelta al hormiguero, sino que simplemente responde así y, al hacerlo, consigue su objetivo.

No obstante, el conductismo tenía un grave problema para explicarlo todo.  Un ser humano dará diferentes y muy variadas respuestas ante un mismo estímulo. De aquí el fracaso del delirio watsoniano de predecir y controlar toda la conducta humana sólo en base a esos dos parámetros. ¿Pero qué es lo que faltaba entonces? Muchos conductistas se dieron pronto cuenta. Uno de ellos, Hull, propuso una de las primeras teorías de la motivación. En esta última palabra estaba la clave: Motivo, una especie de fuerza, de impulso o deseo  que empuja a conseguir cualquier cosa. 

Por eso el curso 2009/2012 estudié , junto a un compañero, Bernardo  la motivación escolar, y podéis leer nuestros resultados en este artículo de la Revista Pack en Redes del CEP de Alcalá, o ver un breve resumen de la misma en esta presentación.


Motivacion Escolar

¿Qué propuesta tienes tú para este curso escolar?
 




martes, 31 de julio de 2012

Sir Ken Robinson

Desde ya hace mucho tiempo, no dejo de seguir por todos los medios que puedo a Sir Ken Robinson



He leído algunos de sus libros como "El elemento: cómo encontrar tu pasión puede cambiarlo todo" o "Fuera de nuestras mentes: aprende a ser creativo", he leído sus tweets en y sigo su blog oficial. E incluso ya previamente escribí acerca de él en este blog.

Me gustaría que sirviera esta entrada, como homenaje a las muchas horas que he visto y deleitado escuchando sus entradas, sus reflexiones, sus ideas que tanto me han gustado. Me gustaría así compartir con vosotros y vosotras esas ideas que tanto me han gustado sin ánimo de ser exhaustivo con ellas.

Una conferencia que es su clásico de 2006: "Las escuelas matan la creatividad" con  la historia de una niña de seis años que mientras dibujaba, la maestra fascinada se dirigió a ella y le preguntó: "¿Qué estás dibujando? y la niña dijo " Estoy haciendo un dibujo de Dios" , la maestra dijo " ¡ Pero nadie sabe exactamente cómo es Dios!", la niña dijo: " Lo sabrán en un minuto".



¿De dónde viene el actual sistema educativo y por qué ese afán de cambiarlo?  Las escuelas como fábricas.



Con las siete mentiras de nuestro sistema educativo:

Primera mentira: si te esfuerzas en el cole, de mayor tendrás un buen trabajo.  
Segunda mentira: todos los que suspenden son tontos
Tercera mentira: se debe clasificar a los niños por edades.
Cuarta mentira: el cole desarrolla la inteligencia de forma integral.
Quinta mentira: hay una epidemia de falta de atención
Sexta mentira:la solución es exigir menos a los alumnos
Séptima mentira:la inteligencia se mide con un test.

E infinidad de frases de Sir Ken Robinson que me hacen disfrutar y repensar en mi como parte del sistema educativo que, al cabo de sus vida, aspira a influir en unas 3000 vidas del futuro.

"No permitas que te roben las ideas, regálalas"
"El modelo de educación pública ha causado el caos en la vida de muchas personas." 
"Los niños crecen en un sistema educativo, durante 10 años, en el que saben que hay una respuesta distinta, pero no se les permite utilizarla. No se puede mirar a los compañeros, ni copiarles, algo que fuera de la escuela se conoce como colaboración”
"La creatividad es ahora tan importante en las escuelas como la literatura"
"Los niños de ahora harán trabajos que aún no están inventados. Para que las economías prosperen necesitamos niños que piensen de forma creativa y entiendan los valores culturales."
"Cada persona aprende de forma diferente, por eso es importante la forma de enseñar."
"Necesitamos profesores que no sólo sean capaces de enseñar cosas sino que dejen a los niños espacios para cultivar su talento."

Una última charla con la idea de que debemos desencantarnos:

 

¿Serás tú el profesor de música del futuro Paul McCartney o Elvis Presley, que odiaron la música en el colegio?Escucha a Sir Ken Robinson para intentar que, al menos, no nos suceda a nosotros.


domingo, 5 de febrero de 2012

Modelos de Familias

Hace poco salía el ministro Wert indicando que por fin se hacía eco de tantas personas y decidía suprimir (o transformar) esa asignatura que tanto revuelo había tenido como era Educación para la ciudadanía.
Las razones que se indican, entre otras, es la del adoctrinamiento y obviamente una escuela no debe adoctrinar a sus estudiantes. Así. por ejemplo, en la nueva asignatura, ya no aparecerá eso de que existen familias formadas por dos padres o dos madres.

Particularmente, con respecto al adoctrinamiento, estoy más cerca de la opinión de Dewey cuando indicaba que la democracia se construye cada generación en las escuelas. Claro que el señor Wert ya indicó en una conferencia en el año 2010 que "la Comunidad educativa no puede ser una Comunidad democrática, porque el proceso educativo no es democrático", extraído de la página 36.



Pero referente a las familias que existen en nuestra sociedad, me parece curioso que este ministro no haga honor a su nombre (wert en aleman significa valor) y no vea que en Berlín, todos los gobiernos (también un partido de derecha como el suyo)  apoyaron la idea de luchar contra la discriminación de lesbianas, homosexuales, transexuales y bisexuales, para lo cual a los estudiantes de Primaria les hacen leer cuentos donde " el tío Tommy besa a un hombre, Emily tiene dos madres y el cuervo con el plumaje de oro era probablemente transexual." Un cuentecito de ejemplo lo he extraído de aquí:

"Un príncipe heredero de un selecto país busca princesa, puesto que le ha llegado la hora de casarse. Su problema es que no le gusta ninguna: ni la de Texas, ni la de Groenlandia, ni la de la India. Le presentan a muchas y todas le decepcionan. Le llega el turno a la princesa Liebegunde, que tampoco es del agrado del príncipe heredero, pero sí su hermano, el príncipe Herrlich. Se celebra una boda por todo lo alto y a partir de ese momento el país queda regido por un rey y un rey. "


Conseguirá Berlín luchar contra esa discriminación, no lo sé, al menos lo habrán intentado. Seguirá en España, dentro de veinte años, una discriminación parecida, tampoco lo sé, pero sí que desde Educación no parece que se haya hecho nada para evitarla.

Claro que si el señor Wert piensa que el mejor modelo educativo es el de la madre tigresa, a lo peor logramos tener una sociedad llena de personas  como Fallin y Bill Sikes.  Un país que, como China  tendría unos escolares, según este informe danés (otro gobierno de derecha):

"(...) en sistemas educativos muy competitivos (Hong Kong, China, Japón, Corea), los alumnos manifiestan por lo general niveles de ansiedad por encima de la media, niveles inferiores de motivación intrínseca (interés y disfrute de una asignatura), así como el hecho de sentirse poco aceptados en los centros escolares y actitudes negativas hacia la capacidad de los centros para preparar a los alumnos para la vida adulta.

Esto indica que mientras que un nivel alto de competitividad puede dar resultados desde el punto de vista del rendimiento escolar, también hay costes asociados a esta estrategia en cuanto a motivación y ansiedad. Dichos costes podrían tener consecuencias negativas imprevistas a largo plazo como, por ejemplo, las relacionadas con el aprendizaje permanente. "

Si eso es así, lamentablemente me gustaría que mi hijo aprenda alemán y marche a ese país cuando pasen 20 años. 

Mientras tanto, confiemos en construir una sociedad futura mucho más justa. 


domingo, 27 de noviembre de 2011

Gracias Sr. Damon

Un buen amigo me comentó en cierta ocasión que mi trabajo es de los más importantes que existían. Viniendo de quien venía, un gran profesional que gana muchísimo dinero, me sorprendió gratamente la idea que tenía de nuestro trabajo. Yo, particularmente ya tenía esa idea en mente y le hablé de una entrada de mi blog. Pero creo que es bueno saber que muchísima gente piensa exactamente igual. Y les pido a ellos-as, desde aquí, le pido a mi buen amigo, que hable de la importancia de ser maestro. Algo que a veces nosotros olvidamos.

En una entrevista a Mat Damon, cuya madre Nancy Carlsson-Paige es maestra de Infantil, decía:

“I don’t know where I would be today if my teachers’ job security was based on how I performed on some standardized test.’’ ["No sé dónde estaría hoy si el trabajo de mis profesores se hubiera basado en cómo yo rindo en cuestionarios estandarizados"]

Y más adelante acababa diciendo:

“This has been a horrible decade for teachers. I can’t imagine how demoralized you must feel. But I came here today to deliver an important message to you: As I get older, I appreciate more and more the teachers that I had growing up. And I’m not alone. There are millions of people just like me. . . . We love you, we thank you, and we will always have your back." [Ésta ha sido una década horrible para los profesores. No puedo imaginarme cuán desmoralizados debéis sentiros. Pero yo vine aquí hoy para daros un mensaje importante: según me voy haciendo más viejo, cada vez aprecio más a los profesores que tuve cuando crecía. Y no estoy solo. Hay millones de personas como yo... Os queremos, os damos las gracias y siempre os apoyaremos"]

Ante estas palabras solamente me queda dar las gracias, es justamente lo que pido a todos los que piensen así. Que lo digan alto, claro y fuerte. Personalmente lo necesito de vez en cuando. Como dicen en otro blog, es bueno que recordemos que "Tu influencia puede afectar muy positivamente a toda una generación."

Para acabar me gustaría compartir este vídeo que intenta explicar qué significa ser profesor hoy día.

.




domingo, 6 de noviembre de 2011

Imagen profesional

El otro día cuando salía de mi centro, un grupo de unos ocho alumnos y alumnas estaban jugando entre ellos, chillándose entre sí y bromeando, dándose pequeños empujones entre ellos,... algo muy común que hasta yo recuerdo que hacía teniendo esa edad, justo antes de separarnos cada uno para ir a comer a su casa. La importancia del trato entre iguales en la adolescencia.

Pero cuando se separaron una pareja de ellos siguió por mi mismo camino y uno de ellos cogió uno de esos largos tubos de cartón vacíos de un contenedor y blandiéndolo como si fuera un mandoble lo estrelló primero contra una papelera y luego contra un árbol. Yo le recriminé su actitud -ni le conozco del centro al no darle clase, ni él me conoce a mí; pero siempre he pensado que uno es maestro no solo de los estudiantes de su tutoría sino de todos los del colegio, por eso hablé con él desde el respeto. "Chiquillo no hagas eso, puedes hacerte daño a ti o a alguien y la papelera no te ha hecho nada". Me miró y por respuesta volvió a darle al árbol de manera que se rompió en dos con grandes carcajadas de la pareja de alumnos que se marcharon alegres por el éxito del golpe.

Entonces, esperando la luz verde del semáforo, una señora a mi lado indicó: "Eso es lo que aprenden en la escuela". No podéis ni imaginar cómo me sentó, y como creo que de todo se puede hablar le repliqué: "No, señora. Eso no la ha aprendido en la escuela. La escuela está para otra cosa". El semáforo se puso verde y la señora se alejó murmurando entre dientes, "su madre no podrá con ése y encima en la escuela no le enseñan educación". Cuando se fue de mi lado me quedé pensando en la mala fama de la escuela y de sus profesionales (así me siento yo). ¿Por qué? ¿Cómo cambiarla?



He leído algunas propuestas curiosas que pretenden mejorar nuestra imagen en la sociedad:

  • (...) elegir a sus profesores entre los mejores egresados de la enseñanza media. Siguiendo el Modelo finlandés, como se propone en Chile entre otros sitios.
  • Spots publicitarios para atraer a jóvenes hacia el trabajo del profesor.
  • Mejorar la Formación Inicial del profesor, acceso más selectivo y largo, como los médicos, tipo MIR,...
  • Mayor control hacia el trabajo docente que valore a aquellos-as que lo hagan mejor , identifique buenas prácticas,... y menor corporativismo entre docentes. Como ya se hace en muchísimas Universidades como la Interamericana de Puerto Rico.
  • Apostar por una formación continua de calidad.
  • Cobrar según objetivos específicos, como los contratos programas del MEC o el plan de calidad y mejora en Andalucía,...
  • ...etc.

Como señalan diversos autores como Patrice Ranjard (1984) en Francia y Martin Cole (1985, 1989) en Inglaterra, la valoración negativa del profesor como chivo expiatorio y responsable universal de todos los males del sistema es uno de los signos de nuestro tiempo. Para mí, la manera más eficiente que encuentro para que se me valore de manera positiva en mi trabajo responde a trabajar al servicio de mi alumnado y sus familias.

Mientras andaba hacia mi casa, reflexionando sobre la actitud de la señora, recordé aquél libro que aún hoy día tiene gran vigencia. Me refiero a la obra publicada en mayo de 1967 bajo el titulo “Lettera a una profesora”, cuyos autores son ocho chicos, muchachos del pueblo, alumnos de la escuela de Barbiana dirigidos por el párroco Lorenzo Milani. Básicamente es una denuncia del fracaso escolar y en él se pueden leer ideas como:

"Las escuelas tiene un solo problema: los chicos que pierden."

"También hemos visto nosotros que con ellos la escuela es más difícil. A veces uno está tentado de librarse de ellos. Pero si se pierden, la escuela ya no es escuela. Es un hospital que sana al que está sano y desecha al enfermo. Se convierte en un instrumento que crea diferencias que ya no tienen remedio."

"[la educación obligatoria] es un mínimo de cultura común a la que todos tenemos derecho."

"Quien no se escandaliza por los suspensos y por los repetidores y no protesta por ello es deshonesto
."

Para mí ser buen profesor, como ser buen médico, es lograr salvar más estudiantes. en eso consiste mejorar nuestra imagen profesional. ¿Tú, cuántos estudiantes salvas?

Éste, como cada curso escolar, tras hacer las evaluaciones iniciales siempre anoto aquellos alumnos-as que los profesores opinamos que tienen difícil pasar de curso por diversas razones: "éste ha empezado el curso pensando que este año será como el anterior", "claro, si ya pasó por imperativo legal el curso pasado, este año será peor", "con los problemas que tiene ésta en su casa, bastará que no deje de asistir a mitad de curso", "No preocuparos que en cuanto se le eche una semana fuera, éste ya deja de venir,... y mejor que no venga", "aprobó el curso pasado por los pelos y por el curso donde estaba, este año repetirá",... son frases, sentencias que a mi juicio me sirven para ver qué personas debo intentar "salvar" para la escuela. Al final del curso siempre vuelvo sobre las anotaciones y cuento cuántos hemos podido salvar, cuántos de esos chicos y chicas han aprobado y pasan de curso y cuántos han quedado en el camino.

Éste es un reto en verdad apasionante porque me ha ayudado a lo largo de los años a aprender qué puedo hacer con ese alumno desmotivado, cómo resolver algunos casos de absentismo, cómo trabajar con alumnado diverso, con diagnóstico o con un gran retraso curricular,... ¿Has contado ya cuántos de tus estudiantes podrías salvar? ¿Aceptas el reto?

jueves, 30 de diciembre de 2010

La palabra de los niños-as

Me parece sumamente interesante comprender la visión que los niños tienen de la escuela donde van para poder valorar cómo funciona realmente y qué cambios debe introducir ésta. En este sentido recuerdo bien las palabras de Francesco Tonucci:

"Es hora de pensar en una escuela de los niños, ajustada a sus necesidades y donde se podría hacer mucho más en mucho menos tiempo. Es insostenible que, tras seis horas de clase, los niños tengan deberes que les quitan todo el tiempo libre. Tienen que hacer cosas en casa, pero cosas que sepan hacer solos. Así tendrían algo que contar en la escuela. Ahora no tienen, porque todos ven la misma televisión, pasan las tardes en los mismos cursillos y eso no vale la pena contarlo en la clase: todos lo saben. "

De la entrevista en El País del 21/10/2003.

Por ejemplo, yo mismo creo, como muchos compañeros-as, que la escuela debe salir a la calle, que nuestro alumnado debe interactuar con el entorno que le rodea, que debemos facilitar las excursiones y salidas fuera del centro escolar. Pero a veces lo que obtenemos es lo que Frato dibuja maravillosamente aquí:




En este sentido veo de manera muy positiva el movimiento de las Slow School, cuando también indican:

"The process of education is not about supplying students with lumps of information to be regurgitated on demand. It is about enabling students to learn how to learn. It is also about giving them opportunities to hear what others have learnt (knowledge) and to then discuss, argue, and reflect on this knowledge to gain a greater understanding of its truth for them and of how this knowledge will be of use to them."

La idea de escuela de Tonucci queda clara al indicar que:

"... los maestros deberían aprovechar los momentos de libertad y juego de los chicos para observarlos, ver los aspectos de su carácter y las actitudes que normalmente en clase no se revelan. (...) no para usarlas contra ellos, sino para conocerlos más" porque realmente "el niño sabe y es competente y va a la escuela para desarrollar su saber" así al llegar a la escuela "los chicos tienen que llegar a la escuela con los bolsillos llenos, no vacíos, y sacar sus conocimientos para trabajarlos en el aula. (...) El trabajo empieza dando la palabra a los niños. Primero se mueve el niño; recién después el maestro." Considerando que éste, "el profesor no es el saber sino el mediador del saber". Dejando claro que "la escuela disfruta de la diversidad. Los puntos de vista distintos constituyen el motor indispensable de la acción educativa: ponen de manifiesto contrastes o contradicciones, solicitan comparaciones progresivas y profundizaciones posteriores".

Pensemos entonces la escuela que tenemos y asumamos si alguna vez nos ha pasado esto:

Yo me pregunto, ¿tenemos la escuela que se merecen nuestros hijos-as? El mismo Tonucci nos indica que hoy día "podríamos afirmar que tienen éxito en la escuela los que no la necesitan."

jueves, 23 de diciembre de 2010

Asimov y el futuro de la educacion

Acabo de ver esta entrevista que le hicieron a Isaac Asimov en 1988 y no me cabe mucha duda de la gran visión que tuvo acerca del impacto que las Nuevas Tecnologías pueden tener en la educación.

Ahora somos nosotros quienes debemos aplicar ese cambio, enseñar a buscar información, a asimilarla, a comprenderla, a contrastarla,...



martes, 23 de noviembre de 2010

La constante macabra


Cuando empecé hace ya algún tiempo como profesor, me propuse, como meta, el que todos mis alumnos-as aprendieran y aprobaran los exámenes. Sin embargo, y a pesar de las ilusiones que todos tenemos al empezar nuestra carrera de maestro o profesor, "soy un buen profesor comprometido con mi alumnado", "creo que puedo lograr que todos aprendan bastante", "qué buena explicación y qué´buen ejemplo he puesto hoy, todos-as me han seguido bien durante todo el tiempo",... todo eso ha ido chocando frontalmente con la realidad: había/hay alumnos-as a los que no he podido llegar.


La versión del experto en educación, André Antibi, es más bien otra. En esta entrevista, indica que para mantener el prestigio, un profesor debe suspender a una proporción de su alumnado, una proporción que llama la constante macabra, y que representa, lógicamente, un lastre tremendo para evitar el fracaso escolar al desmotivar a parte del alumnado.

"Para que no parezca que regala los aprobados, siempre es necesario que haya un cierto porcentaje de notas bajas, es lo que llamo la 'constante macabra' "

Personalmente no me alineo en ese planteamiento y más bien creo que sería mucho mejor docente si lograra esos retos de atención a todos y todas que inicialmente tenía como compromiso. Esa equidad con calidad que muchos buscamos en la escuela actual. Afortunadamente, el propio André nos da una solución que es bien fácil:

" Días antes de la prueba, el profesor facilita a los alumnos una lista de cuestiones que resumen las enseñanzas inculcadas en el periodo que se pretende evaluar; entre ellas se incluyen las que van a salir en el examen. Son cuestiones del programa oficial, que el alumno ya ha visto. El día de la prueba tendrá que resolver varios puntos de esa lista, con la ventaja de que conoce de antemano la respuesta. Y después habrá una reunión con los alumnos, para aclarar duras y facilitar la solución a los que no la han sabido. El profesor entonces no aparece como una persona que va a poner trampas... "

Curiosamente, algo que hago desde hace tiempo es ir preparando el examen de un grupo de alumnos-as pocos días antes de que lo tengan. Esa receta, similar a la que indica el propio André, me ha valido a mí bastante bien para mejorar mi proporción de aprobados.

Por ello, este éxito parcial, me sirvió en su momento como acicate para ir probando nuevas cosas, para ver cómo podía seguir mejorando. Es más me ha enseñado a ser realmente un docente, a retomar esas ilusiones iniciales, e incluso a conseguir que TODOS-AS aprueben mi asignatura en alguna ocasión. Aquellos a los que aún no llego a atenderles debidamente son mi reto para mejorar como docente. ¿Cuántos suspensos tuviste tú el curso pasado? ¿Qué harás este curso para que disminuyan?

martes, 21 de septiembre de 2010

Elasticidad del tiempo

Esta frase de Sir Ken Robinson es impactante:

"Si haces algo que alimenta tu espíritu, una hora de trabajo pasa en cinco minutos. Si haces algo que no te llena, cinco minutos parecen una hora"

¡¡Cuántas veces hemos mirado el reloj en clase esperando, desesperadamente, que suene el timbre!! ¡Cuántas veces hemos sido aburridos hasta más no poder! ¡Cuántas veces damos clases que no alimentan ni nuestro espíritu ni el de nadie! ¿Seguiremos así eternamente?




No. Cambia, innova, varía, piensa... busca disfrutar en clase y que tu alumnado también disfrute. Aprender no puede ser algo tan odioso y aburrido, tiene que producirnos placer.

Pronunciada en el Foro para la Educación Global 2010, el día de hoy, resume, como allí se indica, el cambio educativo que debe darse.

jueves, 12 de agosto de 2010

Poto y Cabengo

Las hermanas gemelas Grace y Virginia Kennedy nacieron en Georgia (EE.UU.) 1070 en una familia humilde. Ambos padres eran trabajadores y pasaban la mayor parte del tiempo fuera de casa. Por eso dejaron a las niñas al cuidado de su abuela, quien sólo hablaba alemán y atendió las necesidades físicas de las niñas, pero no jugaba ni interactuaba con ellas. Las gemelas no tenían contacto con otros niños y raramente salían a jugar fuera. El padre notó que las niñas usaban el inglés muy pobremente al tiempo que hablaban entre ellas con una jerigonza incomprensible. Así, pensó que padecían retraso mental y decidió no enviarlas a la escuela por no considerarlo adecuado.

Cuando perdió su último empleo, habló de su familia en la oficina de desempleo y fue ahí donde una trabajadora social le sugirió ponerlas en terapia de lenguaje. En el Hospital Infantil de San Diego, la terapeuta Alexa Kratze rápidamente descubrió que Grace y Virginia, lejos de ser retardadas tenían al menos una inteligencia normal y que habían inventado una lenguaje propio complejo, llamándose a sí mismas respectivamente Poto y Cabengo.

Extraído del film documental que se hizo en 1980

La explicación de los expertos de lenguaje y psiquiatras es que al no tener contacto con el idioma inglés, las niñas optaron por crear el suyo propio. Kratze apuntó que la falta de contacto y de interacción con su familia fue quizá mínima lo que contribuyó a que las gemelas tuvieran poco desarrollo, a pesar de haber nacido con una inteligencia normal.

Esta historia real me provoca diversas ideas como la importancia de la escuela como uno de los pilares fundamentales para lograr educar a las personas (sin olvidar que a un niño lo educa la tribu entera como indiqué anteriormente) o la necesidad humana de establecer una comunicación, como ya comenté en otra entrada. Pero ahora me gustaría incidir en la idea que también Pablo Pineda transmite en Cuadernos de Pedagogía (nº 398):

"Pensé que, por fin, alguien [Vygotsky] se daba cuenta de la importancia que tiene la sociedad. Cuando habla de la influencia del aprendizaje en el desarrollo, cuando habla de la influencia de lo cultural, descubrí que lo que sé no es sólo producto de lo que yo he aprendido, sino también de la interacción con los demás; que lo que soy es producto, más que de lo biológico, de mi entorno social; que he podido adquirir conocimientos gracias al lenguaje y a la ayuda de los demás."

Realmente pienso que en la formación de nuestra persona debemos más a las experiencias que hemos vivido, al ambiente que hemos tenido que a nuestra herencia genética, por eso mismo, al ser productos de toda la comunidad, también nos debemos a ella misma.

Eso se ha traducido en mis clases en el fomento de que los alumnos-as interactúen bastante entre sí. En variadas ocasiones surgen en clases momentos muy propicios que aprovecho para hacer una interrupción y romper la monotonía de algunas clases fomentando el diálogo entre ellos. Una de las prácticas que más me agradan es la de los debates cortos, de 5 a 15 minutos, que provoco ante algunas de las preguntas más interesantes que me han hecho: "¿Tiene una medusa estructura?", donde se llegó a hablar hasta de la evolución; "¿cómo se pesa un electrón?", distinguiendo entre el saber científico y otras formas de conocimiento; "¿por qué se paga el IVA?", que acabó explicando la diferencia entre los impuestos directos e indirectos en nuestra sociedad; o "¿de dónde viene la energía que utilizamos si ésta no se crea ni se destruye?", que acabó hablándose del sol, de los viajes espaciales y del avance de la tecnología.

Creo firmemente que estos debates ayudan a mi alumnado a mejorar su espíritu crítico, a escuchar, a razonar, a dar argumentos y entender otros puntos de vista, a ser en definitiva una persona tolerante y más preparada para la sociedad multicultural actual. Pero sobretodo esos debates son momentos donde tanto ellos-as como yo disfrutamos de compartir un momento. Tan importante en enseñarles como poder disfrutar con nuestro trabajo, ¡¡qué nunca lo olvidemos!!




viernes, 30 de abril de 2010

La autoridad

El otro día en un curso acerca de la atención dentro del aula de alumnos con trastornos de conducta alguien preguntó: "Quiere usted decirnos que debemos mantener en clase a un alumno que desafía constantemente al profesor y llega hasta a insultarlo". Como el ambiente era distendido y quien hacía la pregunta era un docente realmente preocupado por la enseñanza de su alumnado le respondí de forma sincera: "Todos los alumnos deben reconocer el papel de la autoridad, y acatarla. El día de mañana cuando la Guardia Civil le pida la documentación deben saber que no pueden negarse; si creen que han actuado mal, después podrían poner una demanda por abuso de poder, pero no pueden negarse ante una orden de la Guardia Civil. Debemos enseñarle eso a nuestro alumnado porque así es como funciona nuestra sociedad; por eso deben acatar lo que diga el profesor en clase, deben reconocer la autoridad de éste, y luego mostrarles los mecanismos que tiene para quejarse."

La palabra autoridad significa varias cosas según el diccionario de la Real Academia de Lengua, por una parte podemos considerarla como persona que posee el poder para ejercer el mando, de hecho o de derecho; pero a mí particularmente me gusta más la acepción de prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su calidad y competencia en alguna materia. Como he comentado antes es necesario que nuestro alumnado aprenda a reconocer y acatar la autoridad; pero también creo muy importante que el profesorado sepa ganarse esa autoridad. Otros autores, como por ejemplo J.A. Marina distingue entre autoridad ganada y poder adquirido u otorgado por el cargo, indicando "es mejor mandar y obedecer por convicción (seducción) que por coacción (tiranía)" o que "el permisivismo y el autoritarismo son estilos educativos que dificultan el quehacer profesional del profesor" (pág. 160 )




Cuando me hablan de que la autoridad en los colegios se ha perdido me acuerdo de la siguiente frase:

"Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros."

Atribuida a Sócrates ya en el siglo V a.C. lo cual me lleva a pensar que es éste un problema de largo y profundo calado. Una cuestión que no parece que se resuelva de manera fácil ni siquiera creo que se resuelva alguna vez de manera definitiva. Un debate, como tantos otros, que quedará abierto en educación, afortunadamente, ya que tiendo a desconfiar de un conocimiento acabado y perfecto.

Por eso mismo, uno puede expresarse más libremente, sin miedos, respecto del tema de la autoridad y la disciplina en la escuela. De hecho pienso que todo profesor, no solo puede, sino que hasta debe tener algún planteamiento personal, incluso aunque solamente sea válido para él mismo. En mi caso coincido también con la idea de Bertrand Russell de desconfiar tanto de la disciplina rígida como de la libertad absoluta:

"La disciplina -nos dirá-, tal como existe en las escuelas, es en gran parte un mal. Hay un tipo de disciplina que es necesario para casi todas las realizaciones y que quizá, no está suficientemente valorado por los que rechazan la disciplina puramente externa de los métodos tradicionales. La clase de disciplina deseable es la que procede del interior [...]. Esta clase de disciplina es muy necesaria, pero sólo puede darse a partir de fuertes deseos encaminados a fines no asequibles inmediatamente, y sólo puede producirse por la educación, si esa educación alimenta esos deseos [...]. Esta disciplina emana de la propia voluntad de uno mismo, no de una autoridad exterior" Cita de la pág 110 en Principles of Social Reconstruction, extraída de la pág 210 de este enlace.

Por otro lado coincido plenamente con las palabras de David Sacristán cuando indica que la autoridad del profesor, aceptada por el alumno, se pone al servicio de éste con el objetivo de ayudarle a que él mismo logre finalmente ser el responsable de su propio desarrollo personal. O como indica Marina en su libro (pág. 98) "la autoridad del profesor hace posible la libertad del alumno"

Una libertad que nace de una construcción interna del propio alumnado sobre su moral. Esto es importante, no solamente para nuestro alumnado sino para la sociedad futura que queremos construir, una sociedad no solamente que reconozca el poder sino también que sepa quejarse de éste y hasta incumplirlo cuando sea necesario, como fue en los casos de personas que salvaron a judíos del holocausto nazi o aquellos que ayudaron a los negros a llegar a los estados federales en la guerra de secesión americana. El propio Russell lo expresa mucho mejor en Sociedad humana: ética y política, pág. 36:

"la ley consiste esencialmente en un conjunto de reglas que regulan el uso de la fuerza por el Estado, junto a una prohibición del uso de la fuerza por el individuo o por los grupos excepto en ciertas circunstancias concretas, como puede ser la defensa personal. (...) Por tanto, es racional tener un sentimiento de respeto hacia la ley"

y también en la pág 108-109 de Authority and the Individual:

" (...) el respeto por la ley es una condición indispensable para la existencia de cualquier orden social tolerable. Cuando un hombre considera injusta una ley determinada, tiene el derecho, y a veces el deber, de hacer lo posible por que se cambie, pero sólo en casos muy raros tendrá justificación para violarla. No niego que hay situaciones en que es un deber violar la ley; es un deber cuando un hombre esté profundamente convencido de que obedecer sería un pecado. En este caso se encuentran los que se niegan a ir a la guerra por razones de conciencia".

¿Cómo actuamos ante "ese alumno que desafía constantemente las normas y reglas de la clase, del aula,..."? ¿Tiene ese alumno el espíritu crítico suficiente como para analizar bien las reglas y normas? [En cierta ocasión una alumna me dijo: "Creo que no se puede comer chicle en clase porque al hablar en mi equipo no se me entendería bien"] ¿Se rebela de manera consciente y consecuente? [Otras veces he oído: "Tengo la garganta mala, me duele, y en vez de quedarme en casa vengo al instituto pero SÍ voy a tomar un caramelo que me alivie la garganta. Lo hacen los maestros, ¿por qué no puedo hacerlo yo?"] ¿Nuestra actitud sirve para hacer de éste una persona que entienda y comprenda el "espíritu de la ley"? ¿Estamos formando realmente a una persona capaz de luchar por cambiar las reglas y normas injustas que encontrará en su sociedad, como nuestra generación luchó en su momento? Responde sinceramente a estas preguntas y analicemos bien por qué ese alumno desafía las normas la próxima vez que suceda.



miércoles, 2 de diciembre de 2009

Aprendizaje Cooperativo

En alguna ocasión me han preguntado acerca del aprendizaje cooperativo, y de hecho ya en otra entrada estuve hablando de él. No creo en los fanatismos ni entiendo que nadie deba ser un fanático de una u otra manera de enseñar. Antes de comentar acerca de la metodología docente sí me gusta considerar que la escuela debe servir para muchas cosas además de para formar a personas. Debe servir para enseñarles a vivir en sociedad, para ser más felices, para que puedan utilizar sus conocimientos de manera adecuada a la sociedad,...

Cuando alguien me pregunta porqué utilizar el aprendizaje cooperativo siempre respondo que debes usar estrategias que te permitan enseñar y formar al alumnado tal y como debemos hacerlo. Yo procuro mejorar la equidad en mis clases, enseñarles a comunicarse entre ellos, a resolver sus conflictos, a que tengan un espíritu crítico, a que sean responsables, a que se conozcan mejor a sí mismos y a conocerlos mejor, a que sean autónomos,... a que sean mejores personas y estén más preparadas para su vida futura. Por eso cada año, cada curso escolar, cada trimestre, pongo a prueba mi modelo educativo, mi forma de enseñar.

Cuando hace poco me llamaron del CEP de Alcalá para que explicara cómo enseño yo utilizando estructuras cooperativas, me alegró poder introducir esta manera de dar clase. Desde aquí me gustaría agradecer la invitación del CEP, en particular de Javier, sobretodo por el empeño que pone en mejorar la educación a través de la formación, y a los asistentes que me escucharon. Sirva esta entrada también como reflexión acerca de qué conseguimos cuando enseñamos y qué queremos conseguir.


Aprendizaje Cooperativo

domingo, 4 de octubre de 2009

Amar a nuestro alumnado

Muchas veces he oído decir que debemos amar a nuestro alumnado. Al hablar de amor siempre se corre el riesgo de ser malinterpretado, para mí éste sería un ingrediente esencial, si bien no suficiente, de la educación.

"La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor."
Paulo Freire

Cuando indico que yo quiero a mi alumnado, no me refiero a que procuro librarle de todo sufrimiento, de todo esfuerzo,... es más bien que procuro entenderlo, comprenderlo, que busco que éste se prepare para el futuro magnífico que se merecen, aunque para ello tengan que trabajarlo. Quiero ayudarles en ese trabajo que tiene que hacer, no hacerlo por ellos. La verdad es que creo que, tal y como señala Miguel Ángel Santos en su blog, "(...) sin amor es imposible que se produzca un auténtico proceso educativo. Y entiendo por amor aquel sentimiento profundo que se concreta en acciones significativas, no el sentimentalismo edulcorado que aleja de la exigencia , del esfuerzo y de la responsabilidad."

Pero es más, creo firmemente que, al enseñar "en el amor", estamos mostrando a nuestro alumnado el verdadero sentido de la educación. No sirve de nada la acumulación de conocimientos que lograrían sin esa necesaria formación personal. Cuando personas con varias carreras, con una formación de lo más destacable, con oposiciones durísimas aprobadas, acaban pegando a sus parejas, mostrando sentimientos xenófobos, maltratando a subordinados,... no puedo dejar de pensar que su educación ha fallado. De hecho algunas personas llegan a recelar de la educación.

Ante este reto, enseñar amando a nuestro alumnado, a todos sin excepciones, surge una gran dificultad. Claramente no logro tener la misma empatía por todos ellos, pero sí quiero expresar que a todos ellos los atiendo, a todos ellos los escucho, a todos ellos les intento ayudar,... a todos ellos los quiero.Porque no debemos olvidar las palabras del premio Nobel de la paz, Elie Wiesel que nos indica en el US News & World Report el 27 de Octubre de 1986:

"Lo contrario del amor no es odio, es la indiferencia. (...) La indiferencia, para mí, es la personificación del mal"

Si no logramos querer a nuestro alumnado, al menos no seamos indiferentes ante sus necesidades.

martes, 16 de junio de 2009

Cambiando vidas

Hace algún tiempo un compañero me contó que nuestro trabajo estaba totalmente infravalorado por la sociedad. No piensan que enseñar y educar a 30 niños a la vez cada hora durante toda una vida es algo muy difícil, solamente que tenemos muchas vacaciones, que tenemos unos horarios magníficos, que da igual lo que hagamos puesto que siempre a fin de mes llega nuestro sueldo,... Realmente a veces no dejo de estar de acuerdo. Él continuaba luego diciendo que precisamente tras las vacaciones era la única época donde echaban de menos a la escuela y valoraban "a los pobres maestros", precisamente porque tras ese tiempo juntos, "no podían soportar ni a sus propios hijos".

Generalizar trae inevitablemente errores, y por eso quiero escribir una carta que aparece en el último manuscrito de Albert Camus, El primer Hombre:

"Querido Señor Germain: Esperé a que se apagara un poco el ruido de todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiera sucedido nada de esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece al menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que su esfuerzo, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continua siempre vivo en uno de sus pequeños escolares, que pese a los años no ha dejado de ser su alumno agradecido. Lo abrazo con todas mis fuerzas. "

Esta carta dirigida a su maestro Louis Germain del colegio de Argel, fue escrita tras haber recibido el Premio Nóbel de Literatura en 1957. Por ello ante el desanimo que a veces tenemos debemos recordar que Albert Camus sí llegó a valorar nuestro trabajo.

En muchas ocasiones he oído la comparación entre el trabajo de profesor y el de un médico. Personalmente, y sin entrar en otras disquisiciones, valoro mucho a la profesión médica, ¡caramba, son personas que salvan vidas! Sin embargo creo más necesaria e importante nuestra labor; con disculpas a todos los médicos y médicas, alguna hay amiga mía, ellos salvan vidas pero nosotros podemos modelarlas, cambiarlas, transformarlas,... Ya en otra entrada valoré la importancia del trabajo de enseñar y educar. Ahora, no dudo que un médico en el momento adecuado y con los medios necesarios hubiera podido salvar la vida de Camus tras su accidente pero tampoco olvido que fue su maestro Germain quien cambió definitivamente su vida.

martes, 5 de mayo de 2009

Equidad, excelencia y eficiencia educativa...

Me han llegado algunas de las conclusiones del informe "Equitat, excel lència i eficiència educativa a Catalunya. Una anàlisi comparada" cuyos autores son Ferran Ferrer (director), José Luis Castel y Òscar Valiente y ha sido publicado por la fundación Jaume Bofill.


Este informe se realiza con los datos del informe PISA de 2006, centrándose en Cataluña. La verdad es que algunas de las conclusiones a las que llega no dejan de ser sorprendentes. Según se indica en El País el 30 de Octubre de 2008:

"El informe concluye que agrupar alumnos por su capacidad 'parece influir negativamente en los resultados'. "

Y más adelante:

"Crear grupos por niveles desafía a la escuela basada en el "modelo comprensivo", es decir, aquella en la que todos los alumnos deben tener las mismas condiciones de escolarización sin mirar sus capacidades."

Es decir, dentro de la dicotomía una escuela para todos (equidad) y de calidad (excelencia), precisamente, el separar al alumnado por niveles no es la mejor de las prácticas. Pero entonces, ¿dónde están los partidarios de los agrupamientos flexibles? ¿por qué la diversificación se ha ampliado incluyendo tercero de la ESO? El auge de centros bilingües en algunas de sus líneas, ¿no crea también una cierta separación por niveles?

Esto llama aún más la atención especialmente si consideramos, como dice El periódico, que Cataluña es la comunidad que más practica la segregación escolar en alguna de las materias o en todas.

Evidentemente el debate entre agrupamientos heterogéneos y agrupamientos homogéneos ya viene de lejos y ahondar más me parece superfluo. En mi experiencia la diversidad en el grupo clase me ha propiciado tener equipos que han aprendido más entre sí, se ha conseguido (no sin esfuerzo) comportamientos prosociales mucho más asumidos y el clima general (convivencia, satisfacción, estudio,...) ha sido bastante positivo.

Por otro lado, coincido en que es más cómodo dar clase a grupos muy homogéneos que a grupos heterogéneos, por eso, para poder atender la diversidad de manera adecuada es necesario una preparación "extra". Hay que cambiar la manera de enfocar la educación cuando te enfrentas a una clase de treinta individualidades.

Aún hoy día algunos docentes indican que con adolescentes no funciona el que todos deban aprender lo mismo, incluso muy buenos profesionales que conozco apuestan por los "talleres prelaborales" cuanto antes para atender mejor a los que sí quieren estudiar. No soy nada inflexible y posiblemente todas las posturas tengan parte de razón, aunque creo que la sociedad nos paga para que intentemos siempre que TODOS estén en la misma escuela, no para enseñar solamente a quienes quieren aprender. En otras ocasiones he hablado de para qué debe servir la escuela en mi opinión, pero recuerdo a un compañero que de forma irónica decía: "quienes quieren aprender lo hacen incluso a pesar mío y quienes no quieren no lo consigo aunque lo pretenda por tanto, creo que hoy día no hago nada en las clases".

Por mi lado pienso que al fin y al cabo, si PISA sirve de algo, siempre podemos ver que en Finlandia la escuela es totalmente comprensiva. Por tanto es posible atender a la diversidad: en Finlandia también existen minorías, niños y niñas que no quieren estudiar, problemas económicos y sociales,... aunque sea una sociedad muy diferente a la nuestra. Más que no hacer nada frente a la diversidad de mi alumnado o quejarme sin ver soluciones que pueda aplicar, yo opto por preguntarme ¿cómo atiendo yo a la diversidad en mis clases? ¿Qué resultados me está dando? ¿Existen otras opciones? ¿Podría yo probar alguna de estas novedades? ¿Cómo comprobaría lo que estoy haciendo? ¿Podría hacerse de forma cotidiana y repetiría los mismo resultados? Háganlo, la satisfacción que entra después compensa el sacrificio.

viernes, 20 de marzo de 2009

Satisfacciones

Hace bien poco un compañero me comentaba que nuestro trabajo llega a ser a veces muy ingrato. Justo cuando ves que el alumnado ha vencido esa etapa tan terrible de la adolescencia, justo cuando, tras años de estar despistado, vuelve a centrarse en su vida,... entonces va y se marcha con viento fresco a continuar su vida.

La verdad es que, como el del arquitecto, nuestro trabajo acaba cuando el alumnado es suficientemente independiente para seguir estudiando, aprendiendo, viviendo de forma más independiente. Nunca más estará tan tutelado, ni la influencia de un profesor-a será tan grande.

Como el arquitecto que, tras entregar la vivienda, deja que el propietario la ocupe, la transforme, la adapte... Así nosotros vamos dejando los resultados de nuestro trabajo, nuestro alumnado ya hecho personita de esta sociedad y dispuesto a transformarla y mejorarla.

Como el mundo es un pañuelo, a veces nos volvemos a encontrar pasados varios años y vemos que son personas trabajadoras, que tiene ya una familia, que están llenas de amabilidad... y la manera como se acercan, nos saludan, nos sonríen... compensa con sobras todo el tiempo del mundo que le dedicaste a esa persona en concreto. A veces vemos los frutos de nuestro trabajo.

Pero mientras tanto nos queda sembrar y confiar en ese futuro. Nos queda alegrarnos con las pocas flores que recogemos día a día. Gracias, clase de 1º D, por acordaros de vuestro tutor cuando él apenas tenía para dedicaros.


Quisiera dedicar esta entrada a ese alumno que se le ocurrió hacer ese mural aunque ya haya abandonado la clase que le siguió en su idea. Algún día espero encontrarte otra vez.

jueves, 26 de febrero de 2009

El futuro de los alumnos

Hace algún tiempo leí esta entrevista en El País al Doctor Spencer Kagan donde afirmaba que:

"(...) la universidad está muy atrasada: sus profesores están enseñando en la forma en que aprendieron a hacerlo; están enseñando para otra época. Necesitamos profesores que formen a los estudiantes para un futuro (...)"

Y como en otra entrada comenté que hablaría de sus estructuras de aprendizaje, creo que éste puede ser un buen momento.


El Dr. Spencer Kagan es un profesor de la Universidad de California que ha desarrollado una manera de entender el aprendizaje cooperativo a partir de sus estructuras. Tal y como se indica aquí:

"El Dr. Spencer Kagan considera no tanto lo que hay que enseñar sino más bien cómo hay que enseñarlo. A esto es a lo que se le llama estructura de Kagan. Las estructuras de Kagan suponen considerar la instrucción junto a la mejor manera que tiene el cerebro de aprenderla, llevando así a la práctica tanto el aprendizaje cooperativo como los métodos y filosofías de las inteligencias múltiples [de Gardner]"

Como indican aquí, existen múltiples estructuras de Kagan (más de 200) que en general son fáciles de aplicar y para cualquier asignatura o materia. Éstas comparten cuatro características:

  • Interdependencia positiva: alcanzar el éxito individual debe suponer el éxito del equipo.
  • Responsabilidad individual: todos deben contribuir al éxito común de igual manera.
  • Igual participación: dentro de la tarea común; por ejemplo asignando mismos tiempos,...
  • Interacción simultánea: donde todos los alumnos deben participar de la tarea junto al profesor.
Conocidas en inglés por sus iniciales como PIES.

Sin ánimo de ser dogmático, lo cierto es que, tal y como recoge en el Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI presidido por Jacques Delors en 1996:

"Se trata de aprender a vivir juntos conociendo mejor a los demás, su historia, sus tradiciones y su espiritualidad y, a partir de ahí, crear un espíritu nuevo que impulse la realización de proyectos comunes o la solución inteligente y pacífica de los inevitables conflictos, gracias justamente a esta comprensión de que las relaciones de interdependencia son cada vez mayores y a un análisis compartido de los riesgos y retos del futuro." (pág. 17)

Y un poco más adelante:

"Conviene no limitarse a conseguir el aprendizaje de un oficio y, en un sentido más amplio, adquirir una competencia que permita hacer frente a numerosas situaciones, algunas imprevisibles, y que facilite el trabajo en equipo, dimensión demasiado olvidada en los métodos de enseñanza actuales. " (pág. 19)

Éstas son necesidades de enseñanza que las estructuras cooperativas del Dr. Spencer Kagan busca conseguir. Al menos para que no se repita la historia.

domingo, 1 de febrero de 2009

Hablar en clase


Acabo de leer este artículo publicado en El País el 4 de octubre de 2000 donde Jorge Wagensberg hace varios comentarios de lo más interesantes.

Básicamente indica que nuestra mayor diferencia con los animales se da por nuestra capacidad de pensar y hablar. "La conversación fue y la conversación fue buena.(...) El habla afinó la mente y la mente sofisticó el habla. Comenzaba así la era del conocimiento abstracto, la era de la mente parlante."

Luego reflexiona acerca de las virtudes y defectos de la comunicación. Especialmente interesante me parecen sus palabras: "La mente conversa con una realidad: es la experimentación. Pensar y experimentar, dos formas de conversar. La ciencia es conversación." Ciertamente creo que mucho de la ciencia es comunicación, luego no dejo de estar de acuerdo con lo expresado.

Por otro lado aún más acertadas me parecen sus frases acerca del aprendizaje: "
Comprender y aprender quizá sean, en último término, actividades rigurosamente individuales. Pero siempre ocurren en el extremo de alguna forma de conversación. " Precisamente, en mis clases procuro que haya algunos momentos de comunicación; y no me refiero a que puedan hablar conmigo sino muy especialmente entre ellos mismos. Obviamente busco que ellos hablen de los temas que a mí me interesan; pero procuro no impedir que haya conversación. En otra entrada ya comentaré acerca de las estructuras de S. Kagan.

Por último acaba con una frase demoledora:

"Conversar es quizá el mejor entrenamiento que puede tener un ser humano para ser un ser humano… No recuerdo haber conversado mucho durante los veinte años que he pasado en las aulas."

¡Qué realidad más aplastante! Éstas son las ideas que llevan a plantearse la enseñanza de otra manera.