martes, 16 de junio de 2009

Cambiando vidas

Hace algún tiempo un compañero me contó que nuestro trabajo estaba totalmente infravalorado por la sociedad. No piensan que enseñar y educar a 30 niños a la vez cada hora durante toda una vida es algo muy difícil, solamente que tenemos muchas vacaciones, que tenemos unos horarios magníficos, que da igual lo que hagamos puesto que siempre a fin de mes llega nuestro sueldo,... Realmente a veces no dejo de estar de acuerdo. Él continuaba luego diciendo que precisamente tras las vacaciones era la única época donde echaban de menos a la escuela y valoraban "a los pobres maestros", precisamente porque tras ese tiempo juntos, "no podían soportar ni a sus propios hijos".

Generalizar trae inevitablemente errores, y por eso quiero escribir una carta que aparece en el último manuscrito de Albert Camus, El primer Hombre:

"Querido Señor Germain: Esperé a que se apagara un poco el ruido de todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiera sucedido nada de esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece al menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que su esfuerzo, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continua siempre vivo en uno de sus pequeños escolares, que pese a los años no ha dejado de ser su alumno agradecido. Lo abrazo con todas mis fuerzas. "

Esta carta dirigida a su maestro Louis Germain del colegio de Argel, fue escrita tras haber recibido el Premio Nóbel de Literatura en 1957. Por ello ante el desanimo que a veces tenemos debemos recordar que Albert Camus sí llegó a valorar nuestro trabajo.

En muchas ocasiones he oído la comparación entre el trabajo de profesor y el de un médico. Personalmente, y sin entrar en otras disquisiciones, valoro mucho a la profesión médica, ¡caramba, son personas que salvan vidas! Sin embargo creo más necesaria e importante nuestra labor; con disculpas a todos los médicos y médicas, alguna hay amiga mía, ellos salvan vidas pero nosotros podemos modelarlas, cambiarlas, transformarlas,... Ya en otra entrada valoré la importancia del trabajo de enseñar y educar. Ahora, no dudo que un médico en el momento adecuado y con los medios necesarios hubiera podido salvar la vida de Camus tras su accidente pero tampoco olvido que fue su maestro Germain quien cambió definitivamente su vida.

jueves, 28 de mayo de 2009

Aprender a ser mejor docente

El otro día en cierta comida tuve el placer de reencontrar a una antigua compañera. Tras charlar acerca de cuánto habíamos cambiado cada uno, nos preguntamos mutuamente cómo nos iba. Entonces ella me indicó algo que me sorprendió a la par que me gustó: "cada año aprendo de los errores que he cometido para no repetirlos".


Con frecuencia he comparado el dar clases con conducir. Claramente, una persona con el carnet recién sacado no es precisamente quien mejor conduce el vehículo. Por otro lado todos conocemos personas que, a pesar de llevar toda una vida conduciendo (o quizás por eso mismo) su estilo de conducción es peligroso y temerario. La comparación que hago incide en que para mejorar como profesor, pasado ya un tiempo sin necesitar la L, se requiere algo más que simplemente dejar pasar más años. Básicamente eso creo subyace bajo las ideas de Donald Schön cuando habla del profesional reflexivo, tal y como expresé en otra entrada.


Realmente pienso que puedo ser mejor profesor de lo que soy ahora, puedo atender a mi alumnado de forma más adecudada y por tanto puedo mejorar profesionalmente. Vistas así las cosas, ¿cómo puedo yo aprender cada año de mis errores para no repetirlos? en general, ¿cómo adquirimos nosotros nuevo conocimiento?

Hace algún tiempo leí el siguiente texto de Gladys Dávila Newman de la Universidad Pedagógia Experimental Libertador de Caracas el cual resumo a continuación:
La forma en que a lo largo de la historia el hombre ha venido buscando respuesta a sus interrogantes pueden clasificarse en cinco tipos:


1.- La experiencia: que genera un conocimiento a posteriori.

2.- La autoridad: cuando uno debe conocer algo que no puede aprender a través de su experiencia personal, puede recurrir a un "experto", alguien que sabemos y confiamos que sabe bastante del tema, o como el profesor recién egresado que pide consejo a otro con más experiencia.

3.- El razonamiento deductivo: partiendo de premisas verdaderas (en algunos casos axiomáticas) y a partir de silogismos pueden deducirse conclusiones también ciertas.

4.- Razonamiento inductivo o método experimental: partiendo ahora de la observación de fenómenos podemos generalizar (inferir) una conclusión legítima aunque no infalible.

5.- Método científico: o método inductivo-deductivo, donde a partir de las observaciones los investigadores hacen inducciones y formulan hipótesis, tomando ahora éstas deducen conclusiones que pueden comprobar recopilando datos empíricos. Se considera éste el método de mayor confiabilidad para obtener conocimiento.
Después, una vez que identificamos el método científico como el más idóneo para que vayamos aprendiendo y mejorando año tras año, el texto anterior indica que "puede aplicarse para las ciencias de la educación y la pedagogía la metodología científico-experimental (con las peculiaridades debidas al contexto social de la investigación) " [extraído de la página 195]. Aunque advierte, tras enumerar diferentes enfoques o tendencias actuales en la investigación educativa, que la ciencia educativa no ha alcanzado el mismo nivel que las ciencias naturales.

Realmente, ¿no es maravilloso lo que mi compañera dijo: "cada año aprendo de los errores que he cometido para no repetirlos"? No podríamos todos ir aprendiendo, mejorando profesionalmente; y por qué no, personalmente. ¿Sabemos además obtener un conocimiento científico de nuestro día a día, de nuestra experiencia? Personalmente no solamente creo que es posible sino que además es muy conveniente y necesario.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Estructuras

En los tres cursos de segundo que doy este año he acabado durante el segundo trimestre un proyecto de estructuras. Este es uno de los temas que más me gusta por su facilidad y capacidad de enganche con el alumnado así como por la diversidad de proyectos que se pueden hacer.

Si además consideramos que estos alumnos en su mayoría apenas conocen el método de proyectos, resulta, a mi entender, una de las maneras más adecuadas de introducir la materia.

Durante este trimestre he visto construir puentes:

Con pilares hechos en cartulina.


Haciendo hincapié en la triangulación.


Además estas primeras construcciones sirven para observar cómo el alumnado resuelve los conflictos que les surgen en el seno del equipo de trabajo. Algunos equipos no tuvieron tiempo a hacer que el puente se izara por ello tuvieron que acordar hacerlo fijo.

Me resulta curioso que aún con la premura de tiempo decidieran decorarlo tan bien.

Puente decorado muy psicodélico al estilo de los mosaicos del parque Güell de Gaudí.

Otros equipos sí se decidieron por hacer estructuras móviles, con mejor y peor resultado.
Con una bisagra realizada entera con papel y cartulina.

Gran proyecto y decoración de un equipo que aprendió a valorar las aportaciones de cada uno.

También se decidieron por construir otro proyecto de los clásicos: las grúas.

Con esta grúa olvidaron triangular el brazo de la misma.


Tuvieron que pensar en propuestas para que no se cayera su estructura, el contrapeso hecho con cajitas de pegamento rellenas de arroz fue lo que decidieron.


¡Este equipo apostó por hacerla móvil y la verdad es que lo lograron!

Otros proyectos fueron más complejos aún, como este intercambiador tomado de una foto de su libro:

Este proyecto supuso para mí una sorpresa porque no pensaba que fuera a funcionar.

En definitiva un tema que da muchísimo juego, tanto para el profesorado como para el alumnado. ¡Os animo a que experimentéis con él!