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jueves, 27 de septiembre de 2012

Prepararse

Recuerdo con cariño cómo una madre, justo antes de que su hijito vaya a dormir, le decía "Deja de saltar en la cama, ve a lavarte los dientes y vuelve para dormir toda la noche"; mientras el niño hacía caso a su madre, ella le volvía a alisar la ropa de la cama, volvía a hacer el embozo como a él le gustaba y sacudía la almohada de manera adecuada. Al llegar el niño le decía: "Mamá, ¿por qué me hiciste la cama otra vez?", a lo que respondía, "Porque es importante preparase bien antes de hacer algo y quiero que esta noche duermas a gusto."




Personalmente también le doy mucha importancia a prepararme antes de empezar algo, es como predisponer mi cerebro, mis sentimientos, mi propia persona,... para poder saborear bien lo que vaya a hacer. 

También creo que así debemos actuar en clase, debemos enseñar a nuestros estudiantes a que deben prepararse en función de lo que le vayamos a pedir. Usualmente lo hago indicándoles primero lo que vamos a trabajar: "ahora vamos a ponernos en equipos para hacer un resumen", "ahora quiero que escuchen con atención porque es importantísimo", "descansamos un minuto porque vamos a empezar un debate",...

En mis clases, como ya saben los lectores asiduos, me gusta que mis estudiantes cooperen entre ellos. El aprendizaje cooperativo no sólo para atender mejor a la diversidad, conseguir que aprendan más y mejor, sino también como unas enseñanzas esenciales en la vida: aprender a relacionarse, respetar las opiniones diferentes, valorar las diferencias, escuchar, argumentar, convencer, criticar sin herir,... Por ello también creo que debo enseñarles a cooperar; (¡o quizás recordarles cómo se coopera!).
 



Ahora bien cómo enseñarles a cooperar, ¿por qué nosotros cooperamos o debemos cooperar? En teoría de la decisión existe un experimento moderno que contradice bastante las ideas económicas razonadas. Básicamente se trata de dar 100 € a una persona que debe dividir ese dinero como quiera con otra persona, ésta segunda decide si acepta el trato para ambos o si el trato se rechaza y nadie se queda el dinero. La teoría indica que si el primero no comparte nada de su dinero, el segundo no tiene nada que ganar y por tanto rechazaría el pacto, por otro lado si el primero decide compartir la mitad del dinero, el segundo aceptaría el trato (de no tener nada a tener 50 €) sin dudarlo. Ahora bien si el primero decidiera dar sólo 40 €, ó 30 €, o simplemente 10 € o menos, ¿qué haría el segundo? En todos esos casos, el segundo debería aceptar el trato ya que siempre ganaría algo de dinero. La realidad no obstante no es ésa. Como el reparto no sea mayor de unos 20 €, la mayoría de personas preferirían rechazar el trato y verse perjudicados. Se intuye que el sentimiento de injusticia frente a un igual hace que prefiera ser perjudicado él mismo antes que beneficiar sobremanera a quién le está menospreciando. Este experimento curioso no hace sino poder de manifiesto que nuestras acciones tienen más que ver con las emociones de lo que realmente creíamos: uno se mueve más por emociones que por razones. Por tanto enseñarles a cooperar es también enseñar en sentimientos.

Hoy así lo he hecho en tres clases de 2º de la ESO con un muy buen resultado. Hemos visto estos vídeos y luego hemos respondido de manera global a la pregunta ¿Qué ventajas tiene trabajar en equipo frente al trabajo individual? El resultado, muy esperanzador y muy bonito (una niña me ha dicho, "¡qué vídeo más bonito!" con la voz emocionada). Sin dudarlo hay más y mejores vídeos, otras técnicas que en otras entradas explicaré, diferentes maneras de llegar a estudiantes diversos,... pero hoy, a mis estudiantes, les ha encantado ambos vídeos. Por eso los comparto con ustedes.


No sólo las personas sabemos de la importancia de la cooperación.


A veces una única persona basta para conseguir que todos cooperemos.


martes, 1 de noviembre de 2011

¿Qué debe saber un buen docente?

Hace poco tiempo, una compañera me preguntó ¿cómo sabía ella si era buena docente? Si lo estaba haciendo bien ahora. Este hecho me llevó a pensar en las Competencias de un Docente,,competencias entendidas como la capacidad para amoldarse a distintos contextos y situaciones resolviendo problemas cotidianos.


No me considero un buen docente pero sí alguien que le gustaría serlo, por eso esa pregunta me hizo reflexionar acerca de qué docentes me gustaron tener a mí y en qué docente me gustaría convertirme. Aquí comparto algunas de las conclusiones:

1.- Es muy poco importante el dominio de la materia o asignatura: a lo largo de mi vida profesional he tenido que enseñar Alternativa a la Religión, Matemáticas, Ciencias Naturales, Plástica, Física, Química, Biología y Geología (de un tercero de la ESO) y Física y química (de otro 3º de la ESO), Informática, TIC,... incluso las de mi especialidad: Electrotecnia, Tecnologías, Tecnología Aplicada, Tecnología Industrial I y II, Módulo 0 del PCPI o Preparación para la prueba de acceso a ciclo formativo de Grado Superior (modalidad B y C). Os puedo asegurar de lejos que no domino tantas materias, incluso me ofrecieron el dar francés, que ya sí rechazé en su momento: En ninguno de esos casos he obtenido unos resultados bajos o he sido valorado negativamente. Por eso pienso que un buen profesor conoce al menos algo de su materia aunque es más importante ponerle ganas por aprenderla bien (con sus fundamentos y su hermenéutica) junto a su alumnado que dominarla de cabo a rabo. Mi mejor profesor del Instituto fue José Manuel ("el individuo") que me enseñó Física y desde el principio nos decía que él realmente era químico y de física sabía mucho menos; puedo decir que con el paso del tiempo fue quien mejor enseñaba esa materia aunque no la dominara tanto.

2.- El entusiasmo, la ilusión y las ganas que tiene de enseñar me parecen sumamente más importantes que el mero dominio de su materia. Éstas se transmiten, aún cuando no abramos la boca (ya sabéis, "es imposible no comunicar") y son el inicio de la motivación del alumnado. ¿Por qué algunos estudiantes van tan bien en algunas materias y con determinados profesores? ¿Por qué se motivan más con ellos? Si la motivación solamente viniera de fuera, entonces nada podríamos hacer pero no parece que sea así el caso.

3.- Un buen docente conoce a su alumnado, habla con ellos, no simplemente de su materia; sabe qué músicas les gusta, cuántos hermanos-as tiene, cómo es su familia, qué hizo el pasado fin de semana,... y no por leerlo en un informe o por decírselo la Orientadora o el Orientador, la tutora o el tutor,... sino porque el mismo estudiante se lo ha dicho cuando, ya se ha ganado la confianza necesaria. Un buen docente se preocupa de formar personas integrales y para ello las debe conocer (como antes he dicho, "para enseñar latín a John, tan importante es conocer a John como saber latín).

4.- Un buen docente gestiona bien el aula, con sus variados momentos y la diversidad de alumnado al que atiende. No creo posible ser un buen maestro aquél que es capaz de enseñar Matemáticas a Einstein, pero fracasa cuando se la explica a un hiperactivo, y a un TGD, y a un alumno-a con padres encarcelados, y a un estudiante que tiene un nivel muy inferior al que debiera,... ¡¡caramba, pero si Einstein aprobaría matemáticas con cualquier profesor!! Como me dijeron en cierta ocasión, "hay alumnos que aprenden a pesar del profesor."

5.- Por último y para mí esencial, ya desde niño consideraba que un profesor subía muchísimos escalones cuando era consciente de sus limitaciones, veo muy necesario que un docente sepa aprender cada vez más tras su práctica. Al aprobar las oposiciones y ser profesor-a, al tener un puesto fijo, en ese momento es cuando se empieza a aprender a SER MAESTRO, no como he oído en más de una ocasión: "Yo ya he estudiado todo lo que tenía que aprender, ahora me toca vivir". Cada curso me planteo un nuevo reto, cuando tengo en mi clase alumnos-as complicadas los veo como posibilidades de aprender a ser mejor docente, cuando encuentro dificultades que soportar (por ejemplo tener un taller hecho un desastre) veo más las opciones que me ofrece (lo puedo poner más a mi gusto) y aprender de ello (¿cómo es mi taller ideal en este espacio/con estas condiciones/con estos compañeros-as/...?)

A día de hoy soy un docente que deja que sean mis estudiantes en grupos quienes decidan el proyecto a realizar (no podéis imaginar lo que me han obligado a esforzarme y lo bonito que es tener en una clase cinco soluciones diferentes a un mismo problema a construir), al tenerlos mucho tiempo en Grupos Cooperativos heterogéneos logro encontrar momentos de observación donde puedo aprender mejor cómo son, cuáles son sus fortalezas y debilidades,... Me gustan los recreos porque puedo hablar con algunos de ellos-as de manera más tranquila, conocerlos y saber qué música escuchan hoy día, qué valores viven,... Pero sobretodo soy un docente que quiere ser mejor profesor, tener un 100% de aprobados en clase siempre y formar a personas preparadas para la vida futura,... y soy consciente de que para eso aún tengo mucho que aprender.

¿Qué es para ti un buen docente?

viernes, 15 de octubre de 2010

Darwin y la cooperación

En cierta ocasión leí que Darwin, tras enunciar su teoría de la evolución, se planteó una cuestión que no supo resolver:

¿Por qué los pavos reales tenían esa cola tan enorme?

Esa cola hace a esas aves torpes y por tanto más vulnerables a sus depredadores, dentro de la evolución, ¿cómo se había permitido que éstas se mantuvieran?



Pienso que la evolución es un campo experimental que ha dado grandísimos éxitos, y por ello veo muy positivo "copiar" la naturaleza en múltiples ocasiones. Otros ya lo hicieron como Gaudí, cuando no se podían calcular bien las estructuras, él ya intuía que la "natural" ley de la gravedad ya había hecho el cálculo multitud de ocasiones en la propia Naturaleza. Ese planteamiento queda bien descrito aquí. Podemos también recordar que el velcro se inventó cuando George de Maestral quitaba las semillas de cardos que su perro traía tras cada paseíto. El análisis por microscopio y varios meses de experimentación para imitar a la Naturaleza consiguió patentar dos tiras de nylon con el nombre de velcrot (contracción de velvet, terciopelo y crochet o ganchillo). Un último ejemplo de los muchos que hay como son los tornillos, hélices,... y bastantes más; nos lo da el ingeniero Eiffel, que basó su colosal torre en los trabajos de anatomía de von Meyer sobre la distribución de las fibras del hueso del fémur.

La respuesta a la pregunta de Darwin, en lo que leí (aunque desgraciadamente no recuerdo dónde) se encontró bastante más tarde. Curiosamente, aquellos pavos reales que tienen colas más vistosas poseen una carga genética mejor, y la hembra del pavo real precisamente prefiere a los pavos reales con colas más vistosas. La evolución, entendida como una perpetuación de los mejores genes de cada especie, queda así salvada.

A veces me han preguntado, ¿por qué enseñas cooperación a tu alumnado? ¿Acaso nuestra sociedad actual no es mucho más competitiva que cooperativa? Confieso que para la segunda pregunta tengo preparados varios argumentos que me convencen suficientemente de que la cooperación en la sociedad humana y en diversos ámbitos ha demostrado ser más ventajosa que cualquier otra manera de relacionarse. Me comprometo a ponerlos por escrito en otra entrada.

Pero para la primera pregunta suelo tender a indicar que pienso que la evolución demuestra que es la cooperación la apuesta de éxito de la Naturaleza, más que el individualismo o la competencia. Por eso ideas como la de la genetista Lynn Margulis:

"A una visión de animales, plantas y, en general, de todos los pluricelulares como seres individuales, contrapone la visión de comunidades de células autoorganizadas, otorgando a dichas células la máxima potencialidad evolutiva. Las considera el motor de la evolución."

O la del también genetista François Taddei cuando indica:

"Ninguno de nosotros solo es más inteligente que todos juntos"

Dando así especial importancia, si queremos que nuestro alumnado aprenda al máximo de sus capacidades, a que aprenda a cooperar. Todo esto él lo plasma mucho mejor que yo cuando habla de los desafíos de la nueva escuela.

François Taddéi_presentacion


¿Qué opinión tienes tú?

viernes, 26 de marzo de 2010

DIVERSIRED

Pocas veces he asistido a un encuentro de formación tan emotivo como el acaecido el pasado 14 de marzo llamado DiversiRed. Allí fui invitado por el CEP de Alcalá de nuevo para hablar de la escuela inclusiva y de cómo el aprendizaje cooperativo representa una de las maneras de educar que tiene en cuenta la diversidad.

Era este año la séptima edición y aunque comprendía tres días, no pude asistir todos ellos pero no he dudado en bajarme más información de estos encuentros en este enlace (ojo son 70 Mb de pdf). Podría no obstante describir la última jornada como algo emotivo, sensibilizador, esperanzador y muy ilusionante. Más que un curso al que estoy acostumbrado era una charla entre amigos y compañeros que tratan un tema en común, cómo atender a esos alumnos "especiales" (¿quién no lo es?) dentro de una escuela inclusiva.

Para mi charla, en aquella ocasión me ayude de mis palabras con esta presentación, pero creo que éstas se quedan muy cortas comparadas con el ánimo y el aliento del encuentro. Desde que acabó espero poder asistir el año próximo todos los días.



sábado, 27 de febrero de 2010

La última lección

En vacaciones me gusta relajarme y leer varios de los libros que voy dejando pendiente a lo largo del curso. En cuantito leí el título del libro, como maestro que me tengo, apunté que era uno de los que debía leerme sin falta, y así este verano pasado me leí de un tirón: "La última lección" de Randy Pausch.



En este libro se narra la conferencia que el profesor de la Universidad Carnegie Mellon, Randy Pausch, dio acerca de cómo conseguir hacer realidad tus sueños infantiles. No solamente supone el libro un soplo de optimismo que tanta falta hace en nuestra profesión, sino que también plantea una manera de vivir la vida que, podemos ver esquemáticamente.

Si saco a relucir este libro aquí no es solo porque me gustara su lectura, los que me conocen saben que siempre tengo en mente que soy profesor y cuando leo o veo algo interesante una lucecita de alarma se me enciende en la cabeza y me avisa que eso tiene que ver con la enseñanza. Al leer este libro la alarma sonó varias veces:

"Tratad la enfermedad, no los síntomas" [pág. 156]

Con frecuencia yo mismo he citado esa frase y aunque creo que es necesario que desaparezcan los síntomas, pienso que nuestro trabajo se basa en hacerlo educando. Recuerdo ahora un compañero en un centro que es precioso, un antiguo convento de hace 200 años, cómo decía socarronamente "lo tranquilo y silencioso que estaba este sitio sin los niños... no deberían entrar nunca en este centro".

"(...) se trataba de una clase basada en la colaboración, en la que los estudiantes trabajaban en grupos de cuatro(...) Dependían unos de otros,(...) Recogíamos las opiniones de los compañeros y las recogíamos en una hoja de cálculo(...) Así disponían de un modo práctico y estadísticamente válido para analizarse(...) la opinión de los compañeros es por definición una valoración precisa de lo fácil que resulta trabajar con alguien (...) Los gráficos se complementaban con opiniones de los compañeros menos formalizadas, sobretodo propuestas concretas para mejorar (...)" [pág. 128]

"Ser capaz de trabajar bien en equipo es vital y necesario tanto en el mundo laboral como en la familia" [pág. 160]

Si precisamente creo que el trabajo en equipos cooperativos es algo que falta en muchísimas otras asignaturas de nuestro sistema educativo; algo completamente necesario para nuestra sociedad futura. Por otro lado me resulta muy original y tentador el que ellos mismos evalúen a sus compañeros, no dudéis que en cuantito encuentre un tiempo me pongo a pensar en cómo hacerlo en mis cursos.

"Se llamaba el galardón al Primer Pingüino y lo ganaba el equipo que maś se arriesgaba probando ideas y tecnologías nuevas aunque no alcanzara los objetivos propuestos. En esencia era un premio a los fracasos gloriosos y celebraba el pensamiento original y la imaginación audaz" [pág. 167]

Desde este año se evalúan y premian las ideas más creativas y originales de los proyectos que tiene alumnado aunque finalmente no se pudiera construir éste. Una manera de premiar la creatividad.

Os dejo y recomiendo la lectura de este libro para que aprendáis porqué lo llama premio al Primer Pingüino.

Feliz lectura, y para animaros aquí tenéis la conferencia con subtítulos en español.




miércoles, 2 de diciembre de 2009

Aprendizaje Cooperativo

En alguna ocasión me han preguntado acerca del aprendizaje cooperativo, y de hecho ya en otra entrada estuve hablando de él. No creo en los fanatismos ni entiendo que nadie deba ser un fanático de una u otra manera de enseñar. Antes de comentar acerca de la metodología docente sí me gusta considerar que la escuela debe servir para muchas cosas además de para formar a personas. Debe servir para enseñarles a vivir en sociedad, para ser más felices, para que puedan utilizar sus conocimientos de manera adecuada a la sociedad,...

Cuando alguien me pregunta porqué utilizar el aprendizaje cooperativo siempre respondo que debes usar estrategias que te permitan enseñar y formar al alumnado tal y como debemos hacerlo. Yo procuro mejorar la equidad en mis clases, enseñarles a comunicarse entre ellos, a resolver sus conflictos, a que tengan un espíritu crítico, a que sean responsables, a que se conozcan mejor a sí mismos y a conocerlos mejor, a que sean autónomos,... a que sean mejores personas y estén más preparadas para su vida futura. Por eso cada año, cada curso escolar, cada trimestre, pongo a prueba mi modelo educativo, mi forma de enseñar.

Cuando hace poco me llamaron del CEP de Alcalá para que explicara cómo enseño yo utilizando estructuras cooperativas, me alegró poder introducir esta manera de dar clase. Desde aquí me gustaría agradecer la invitación del CEP, en particular de Javier, sobretodo por el empeño que pone en mejorar la educación a través de la formación, y a los asistentes que me escucharon. Sirva esta entrada también como reflexión acerca de qué conseguimos cuando enseñamos y qué queremos conseguir.


Aprendizaje Cooperativo

lunes, 6 de julio de 2009

Los niños se enseñan a sí mismos


Desde hace ya algún tiempo procuro, como profesor y educador de mi alumnado, crear en mis clases la estructura más flexible y motivadora que pueda para conseguir que ellos mismos logren enseñarse. Busco que se ayuden y aprendan entre ellos, siendo mi papel el de un orientador y facilitador de lo que quiero que aprendan, así como evaluar (o mejor dicho co-evaluar) las transformaciones y logros que se producen en esos niños y niñas. En otra entrada hablaré acerca de qué estrategias estoy utilizando, ahora me gustaría comentar un experimento relacionado con el tema que el profesor Sugata Mitra llevó a cabo en la India.

Básicamente él dejó un ordenador puesto en una de las zonas más pobres de la India y esperó a ver cómo reaccionaban los niños-as de la zona. El experimento se conoce como el agujero en la pared o Hole in the Wall.

Imagen extraída del blog del Profesor Sumatra Mitra.

Observando que los chicos aprendían a navegar sin intervención ni guía, básicamente atraídos por su propia curiosidad y ayudándose entre ellos, plantea una hipótesis:

"The acquisition of basic computing skills by any set of children can be achieved through incidental learning provided the learners are given access to a suitable computing facility, with entertaining and motivating content and some minimal (human) guidance."


Lo cual le lleva a considerar que un grupo de niños puede autorregularse para aprender y a parti de ahí llega al concepto de una Educación Mínimamente Invasiva, definida como:

"Minimally Invasive Education is defined as a pedagogic method that uses the learning environment to generate an adequate level of motivation to induce learning in groups of children, with minimal, or no, intervention by a teacher."

Pero todo esto lo pueden oír directamente de él en este vídeo suyo de una conferencia que también está subtitulado.





No dejo de reírme socarronamente con la mención de la cita de Arthur C. Clarke, "un profesor que puede ser sustituido por una máquina, debe ser sustituido", y no dejo de estar de acuerdo. ¡Hagamos algo para evitarlo!

martes, 28 de abril de 2009

¿Qué te pasa?

El otro día, dando clase a cierto grupo, encontré a un alumno alicaído y sin apenas entender la explicación. Escribía directamente en el cuaderno lo que yo redactaba en la pizarra pero sin llegar a pensarlas siquiera. Tras hacer la introducción del tema se pusieron en los equipos de trabajo que utilizamos y les di a cada uno las tareas que debían hacer ese día pudiendo ayudarse entre ellos pero sin hablar de equipo a equipo. Entonces ese alumno dejó directamente de escribir y ya sí me pareció preocupante su actitud.

Fotografía cortesía Pixland


A veces creo que no hay mejor pregunta que hacerle a un alumno-a que no está trabajando que la del título de esta entrada: "¿Qué te pasa?" Cuando me acerqué y se la hice me contestó su compañera de equipo: "Es que el de ética le ha dicho que ya tiene muchos negativos y que no puede aprobar". Lo miré con cara de pena. Como ya he escrito antes acerca de la motivación y el uso de negativos no voy a repetirme. Pero sí quiero indicar cómo siguió la clase con ese alumno tan desmotivado.

Me gustaría hacer incidir en algo tan básico para nuestro trabajo y aún así tantas veces olvidado como es: conocer a nuestro alumnado. Ya lo expresaba Miguel Ángel Santos Guerra hablando de un pedagogo italiano "Para enseñar latín a John, más importante que conocer latín es conocer a John", en un artículo de La Opinión. También Teresa Huguet Comelles indica las ventajas de conocer al alumnado en su libro "Aprender juntos en el aula",

"Para los maestros trabajar y producir junto a sus alumnos de forma sistemática, significa que llegarán a conocerlos de una manera cercana y personal (...) en consecuencia podrán evaluar y ayudar a sus alumnos de una manera más eficiente." [pág. 134]

El otro día, aunque me encontraba ligeramente enfermo, le pedí a ese alumno que se levantara y hablé aparte con él, mientras el resto de equipos hacían sus actividades. Tras constatar que los negativos los tenía porque su hermano pequeño había perdido el cuaderno y decirle que se lo explicara al de ética, continué con mi idea motivadora. "Mira lo importante de verdad es que tú mismo vayas aprendiendo, tanto en ética como en tecnología como en cualquiera de las asignaturas. Piensa, ¿para qué quieres el carnet de conducir si realmente no sabes arrancar un coche? Y si aprendes bien a conducir, cuando quieras eres capaz de sacarte el carnet. Con las asignaturas es igual, si lo sabes bien tarde o temprano superas cualquier asignatura. Preocúpate ahora de aprender bien lo que tienes que saber de las asignaturas y déjanos a los maestros el poner las notas." Como ya dije anteriormente, él debe percibir que puede hacer algo para aprobar, sino abandonaría la asignatura.

Entonces el alumno me dio las gracias. Volvió a su mesa y estuvo trabajando con su equipo bastante bien. Todo el tiempo estuve pensando acerca de él y lo que había pasado: yo estaba cansado por estar ligeramente enfermo, no tenía ganas de que me contara por qué tenía tantos negativos, aunque yo no los utilice como ya he explicado, creo adecuado que otros compañeros-as sí lo hagan (en definitiva es la mezcla y diversidad lo que enriquece), aún así me acerqué y me interesé por él. No le di soluciones ni fórmulas salvo seguir estudiando y resolver los problemas hablando. Simplemente hice lo que se conoce como escucha activa con él.

Dos días más tarde, una compañera me comentó que la alumna de ese curso que me había respondido indicaba que yo era muy buen profesor porque me preocupaba por ellos aunque no le afectara a mí mismo, y le contó mi intervención con su amigo.

Repito ahora esas palabras del pedagogo italiano: "Para enseñar latín a John, más importante que conocer latín es conocer a John". No sé si más importante es una cosa que otra pero, sin olvidar que debemos enseñarle latín, también creo que debemos conocer a John.

jueves, 26 de febrero de 2009

El futuro de los alumnos

Hace algún tiempo leí esta entrevista en El País al Doctor Spencer Kagan donde afirmaba que:

"(...) la universidad está muy atrasada: sus profesores están enseñando en la forma en que aprendieron a hacerlo; están enseñando para otra época. Necesitamos profesores que formen a los estudiantes para un futuro (...)"

Y como en otra entrada comenté que hablaría de sus estructuras de aprendizaje, creo que éste puede ser un buen momento.


El Dr. Spencer Kagan es un profesor de la Universidad de California que ha desarrollado una manera de entender el aprendizaje cooperativo a partir de sus estructuras. Tal y como se indica aquí:

"El Dr. Spencer Kagan considera no tanto lo que hay que enseñar sino más bien cómo hay que enseñarlo. A esto es a lo que se le llama estructura de Kagan. Las estructuras de Kagan suponen considerar la instrucción junto a la mejor manera que tiene el cerebro de aprenderla, llevando así a la práctica tanto el aprendizaje cooperativo como los métodos y filosofías de las inteligencias múltiples [de Gardner]"

Como indican aquí, existen múltiples estructuras de Kagan (más de 200) que en general son fáciles de aplicar y para cualquier asignatura o materia. Éstas comparten cuatro características:

  • Interdependencia positiva: alcanzar el éxito individual debe suponer el éxito del equipo.
  • Responsabilidad individual: todos deben contribuir al éxito común de igual manera.
  • Igual participación: dentro de la tarea común; por ejemplo asignando mismos tiempos,...
  • Interacción simultánea: donde todos los alumnos deben participar de la tarea junto al profesor.
Conocidas en inglés por sus iniciales como PIES.

Sin ánimo de ser dogmático, lo cierto es que, tal y como recoge en el Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI presidido por Jacques Delors en 1996:

"Se trata de aprender a vivir juntos conociendo mejor a los demás, su historia, sus tradiciones y su espiritualidad y, a partir de ahí, crear un espíritu nuevo que impulse la realización de proyectos comunes o la solución inteligente y pacífica de los inevitables conflictos, gracias justamente a esta comprensión de que las relaciones de interdependencia son cada vez mayores y a un análisis compartido de los riesgos y retos del futuro." (pág. 17)

Y un poco más adelante:

"Conviene no limitarse a conseguir el aprendizaje de un oficio y, en un sentido más amplio, adquirir una competencia que permita hacer frente a numerosas situaciones, algunas imprevisibles, y que facilite el trabajo en equipo, dimensión demasiado olvidada en los métodos de enseñanza actuales. " (pág. 19)

Éstas son necesidades de enseñanza que las estructuras cooperativas del Dr. Spencer Kagan busca conseguir. Al menos para que no se repita la historia.