domingo, 4 de octubre de 2009

Amar a nuestro alumnado

Muchas veces he oído decir que debemos amar a nuestro alumnado. Al hablar de amor siempre se corre el riesgo de ser malinterpretado, para mí éste sería un ingrediente esencial, si bien no suficiente, de la educación.

"La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor."
Paulo Freire

Cuando indico que yo quiero a mi alumnado, no me refiero a que procuro librarle de todo sufrimiento, de todo esfuerzo,... es más bien que procuro entenderlo, comprenderlo, que busco que éste se prepare para el futuro magnífico que se merecen, aunque para ello tengan que trabajarlo. Quiero ayudarles en ese trabajo que tiene que hacer, no hacerlo por ellos. La verdad es que creo que, tal y como señala Miguel Ángel Santos en su blog, "(...) sin amor es imposible que se produzca un auténtico proceso educativo. Y entiendo por amor aquel sentimiento profundo que se concreta en acciones significativas, no el sentimentalismo edulcorado que aleja de la exigencia , del esfuerzo y de la responsabilidad."

Pero es más, creo firmemente que, al enseñar "en el amor", estamos mostrando a nuestro alumnado el verdadero sentido de la educación. No sirve de nada la acumulación de conocimientos que lograrían sin esa necesaria formación personal. Cuando personas con varias carreras, con una formación de lo más destacable, con oposiciones durísimas aprobadas, acaban pegando a sus parejas, mostrando sentimientos xenófobos, maltratando a subordinados,... no puedo dejar de pensar que su educación ha fallado. De hecho algunas personas llegan a recelar de la educación.

Ante este reto, enseñar amando a nuestro alumnado, a todos sin excepciones, surge una gran dificultad. Claramente no logro tener la misma empatía por todos ellos, pero sí quiero expresar que a todos ellos los atiendo, a todos ellos los escucho, a todos ellos les intento ayudar,... a todos ellos los quiero.Porque no debemos olvidar las palabras del premio Nobel de la paz, Elie Wiesel que nos indica en el US News & World Report el 27 de Octubre de 1986:

"Lo contrario del amor no es odio, es la indiferencia. (...) La indiferencia, para mí, es la personificación del mal"

Si no logramos querer a nuestro alumnado, al menos no seamos indiferentes ante sus necesidades.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Inicio de curso

Como cada inicio de curso, este año me planteo nuevos retos y me pongo como meta aprender nuevas cosas que me faciliten mi tarea. Desde hace bastante tiempo comienzo cada curso con la ilusión de probar nuevas cosas, de llevar a la práctica ideas que se me han ocurrido, de plantearme formas de responder a los problemas que todos los docentes nos encontramos,...


En cursos pasados me ha interesado ajustar la programación de la asignatura a las características del centro, alumnado,... Otro año me interesó conocer maneras de abordar y paliar el absentismo escolar, o también fomentar el uso de los ordenadores en mis clases, usar un portafolios para la documentación de los proyectos que se construyen, analizar la opinión del alumnado acerca de la manera de dar la clase, encontrar maneras de atender a la diversidad,...

Yo soy un sencillo profesor que, con esos retos anuales, no pretende conocer mejor la enseñanza ni encontrar hechos novedosos, mi énfasis lo pongo en algo más práctico y cercano, intento mejorar profesionalmente, en algún campo que observo me preocupa. Honestamente debo decir que con ellos aprendo a llevar mejor mis clases, sin considerar que deba servirle a alguién más.

Este año me interesa más analizar cómo conseguir que mi alumnado tenga mayor creatividad, que se implique en mayor grado en los proyectos que realizan, en definitiva en aprender por qué hay proyectos que les enganchan mayoritariamente mientras en otras ocasiones no. Trabajar su motivación, conocer mejor sus intereses y los del entorno de mi centro,... ¿cómo desde la tecnología puedo resolver mejor los problemas y necesidades que éste tiene?

Para ir aprendiendo de los diferentes temas he utilizado diversas técnicas: desde un diario del profesor (nunca enfatizo lo suficiente la lectura de Diarios de Clase de Miguel Ángel Zabala), la confección de cuestionarios para el alumnado y el profesorado buscando una triangulación, la investigación-acción, el registro en vídeo de mis propias clases, solicitar a compañeros-as que actúen de observadores,... Todos con una idea eminentemente prácticas que mejore mi manera de dar clase.

Para aprender más acerca de la motivación de mi alumnado, de fomentar su creatividad, utilizaré un método muy heurístico basado en la investigación-acción de Jack Whitehead. Ya veremos qué conclusiones saco. No obstante lo principal no creo siquiera que sea este nuevo reto sino más bien acorde a lo que escribe Fernando Trujillo en su blog, empezar el curso de nuevo con ilusión.

¿Y tú qué ilusionante reto te pones este año?

miércoles, 15 de julio de 2009

Segregación escolar


En otras entradas ya he hablado de la inclusión, de la necesidad, la obligatoriedad profesional y moral de atender a todo el alumnado. Por ello tras leer el editorial de la revista Cuadernos de Pedagogía de julio (nº 392) no dejo de pensar en cuánto nos queda por avanzar.

Todos somos diferentes
Pero podemos aprender lo mismo, con ayudas diversas.

Un estudio reciente acerca de la equidad en Cataluña ya hablaba de los problemas de la segregación escolar. Por otro lado, si Finlandia, por su puntuación en PISA, nos sirve como modelo, podemos indicar que efectivamente Finlandia tiene un sistema escolar comprensivo desde 1968. Tal y como informan en otro artículo anterior de la revista, un sistema escolar con la finalidad de dar una educación de calidad a todo el mundo, donde:

"No hay selección en ninguna de sus etapas. Todos los alumnos aprenden en las mismas aulas, sin separación por niveles de aprendizaje."

En el editorial de Cuadernos de Pedagogía, escrito por su director Jaume Carbonell, se habla de diferentes prácticas de segregación y exclusión escolar. Se menciona así que existen colegios subvencionados que practican la segregación por sexos, cómo algunos centros concertados no escolarizan a la población inmigrante y seleccionan su alumnado, cómo diversos centros, tanto públicos como privados, utilizan los itinerarios según el rendimiento como una forma sutil de segregación, o cómo algunas administraciones recortan los recursos necesarios de compensatoria, aulas de enlace,...

Recordemos la actual ley de la educación, la LOE, donde dice en su artículo primero habla de los principios de la educación y menciona "La calidad de la educación para todo el alumnado independientemente de sus condiciones y circunstancias" (apartado a) y "La equidad, que garantice la igualdad de oportunidades, la inclusión educativa y la no discriminación y actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales, con especial atención a las que deriven de discapacidad" (apartado b). Estos detalles normativos por sí solo ya bastarían para replantearse algunas de las prácticas que Jaume Carbonell indica, pero además me parece sumamente importante considerar que nuestros jovenes van a vivir en mundo muy diverso, enseñémosles cómo vivir en éste desde la escuela. Acaso la sociedad del mañana no va a tener inmigrantes, van a estar diferenciados los sitios donde van los hombres de donde van las mujeres, acaso nunca van a ver a un síndrome de Down, a un sordo, a un ciego,... en la calle o trabajando como otra persona,... ¡Qué mejor forma de enseñarles a convivir con esa diversidad que vivenciarla ya desde la escuela!