domingo, 5 de febrero de 2012

Modelos de Familias

Hace poco salía el ministro Wert indicando que por fin se hacía eco de tantas personas y decidía suprimir (o transformar) esa asignatura que tanto revuelo había tenido como era Educación para la ciudadanía.
Las razones que se indican, entre otras, es la del adoctrinamiento y obviamente una escuela no debe adoctrinar a sus estudiantes. Así. por ejemplo, en la nueva asignatura, ya no aparecerá eso de que existen familias formadas por dos padres o dos madres.

Particularmente, con respecto al adoctrinamiento, estoy más cerca de la opinión de Dewey cuando indicaba que la democracia se construye cada generación en las escuelas. Claro que el señor Wert ya indicó en una conferencia en el año 2010 que "la Comunidad educativa no puede ser una Comunidad democrática, porque el proceso educativo no es democrático", extraído de la página 36.



Pero referente a las familias que existen en nuestra sociedad, me parece curioso que este ministro no haga honor a su nombre (wert en aleman significa valor) y no vea que en Berlín, todos los gobiernos (también un partido de derecha como el suyo)  apoyaron la idea de luchar contra la discriminación de lesbianas, homosexuales, transexuales y bisexuales, para lo cual a los estudiantes de Primaria les hacen leer cuentos donde " el tío Tommy besa a un hombre, Emily tiene dos madres y el cuervo con el plumaje de oro era probablemente transexual." Un cuentecito de ejemplo lo he extraído de aquí:

"Un príncipe heredero de un selecto país busca princesa, puesto que le ha llegado la hora de casarse. Su problema es que no le gusta ninguna: ni la de Texas, ni la de Groenlandia, ni la de la India. Le presentan a muchas y todas le decepcionan. Le llega el turno a la princesa Liebegunde, que tampoco es del agrado del príncipe heredero, pero sí su hermano, el príncipe Herrlich. Se celebra una boda por todo lo alto y a partir de ese momento el país queda regido por un rey y un rey. "


Conseguirá Berlín luchar contra esa discriminación, no lo sé, al menos lo habrán intentado. Seguirá en España, dentro de veinte años, una discriminación parecida, tampoco lo sé, pero sí que desde Educación no parece que se haya hecho nada para evitarla.

Claro que si el señor Wert piensa que el mejor modelo educativo es el de la madre tigresa, a lo peor logramos tener una sociedad llena de personas  como Fallin y Bill Sikes.  Un país que, como China  tendría unos escolares, según este informe danés (otro gobierno de derecha):

"(...) en sistemas educativos muy competitivos (Hong Kong, China, Japón, Corea), los alumnos manifiestan por lo general niveles de ansiedad por encima de la media, niveles inferiores de motivación intrínseca (interés y disfrute de una asignatura), así como el hecho de sentirse poco aceptados en los centros escolares y actitudes negativas hacia la capacidad de los centros para preparar a los alumnos para la vida adulta.

Esto indica que mientras que un nivel alto de competitividad puede dar resultados desde el punto de vista del rendimiento escolar, también hay costes asociados a esta estrategia en cuanto a motivación y ansiedad. Dichos costes podrían tener consecuencias negativas imprevistas a largo plazo como, por ejemplo, las relacionadas con el aprendizaje permanente. "

Si eso es así, lamentablemente me gustaría que mi hijo aprenda alemán y marche a ese país cuando pasen 20 años. 

Mientras tanto, confiemos en construir una sociedad futura mucho más justa. 


domingo, 27 de noviembre de 2011

Gracias Sr. Damon

Un buen amigo me comentó en cierta ocasión que mi trabajo es de los más importantes que existían. Viniendo de quien venía, un gran profesional que gana muchísimo dinero, me sorprendió gratamente la idea que tenía de nuestro trabajo. Yo, particularmente ya tenía esa idea en mente y le hablé de una entrada de mi blog. Pero creo que es bueno saber que muchísima gente piensa exactamente igual. Y les pido a ellos-as, desde aquí, le pido a mi buen amigo, que hable de la importancia de ser maestro. Algo que a veces nosotros olvidamos.

En una entrevista a Mat Damon, cuya madre Nancy Carlsson-Paige es maestra de Infantil, decía:

“I don’t know where I would be today if my teachers’ job security was based on how I performed on some standardized test.’’ ["No sé dónde estaría hoy si el trabajo de mis profesores se hubiera basado en cómo yo rindo en cuestionarios estandarizados"]

Y más adelante acababa diciendo:

“This has been a horrible decade for teachers. I can’t imagine how demoralized you must feel. But I came here today to deliver an important message to you: As I get older, I appreciate more and more the teachers that I had growing up. And I’m not alone. There are millions of people just like me. . . . We love you, we thank you, and we will always have your back." [Ésta ha sido una década horrible para los profesores. No puedo imaginarme cuán desmoralizados debéis sentiros. Pero yo vine aquí hoy para daros un mensaje importante: según me voy haciendo más viejo, cada vez aprecio más a los profesores que tuve cuando crecía. Y no estoy solo. Hay millones de personas como yo... Os queremos, os damos las gracias y siempre os apoyaremos"]

Ante estas palabras solamente me queda dar las gracias, es justamente lo que pido a todos los que piensen así. Que lo digan alto, claro y fuerte. Personalmente lo necesito de vez en cuando. Como dicen en otro blog, es bueno que recordemos que "Tu influencia puede afectar muy positivamente a toda una generación."

Para acabar me gustaría compartir este vídeo que intenta explicar qué significa ser profesor hoy día.

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domingo, 6 de noviembre de 2011

Imagen profesional

El otro día cuando salía de mi centro, un grupo de unos ocho alumnos y alumnas estaban jugando entre ellos, chillándose entre sí y bromeando, dándose pequeños empujones entre ellos,... algo muy común que hasta yo recuerdo que hacía teniendo esa edad, justo antes de separarnos cada uno para ir a comer a su casa. La importancia del trato entre iguales en la adolescencia.

Pero cuando se separaron una pareja de ellos siguió por mi mismo camino y uno de ellos cogió uno de esos largos tubos de cartón vacíos de un contenedor y blandiéndolo como si fuera un mandoble lo estrelló primero contra una papelera y luego contra un árbol. Yo le recriminé su actitud -ni le conozco del centro al no darle clase, ni él me conoce a mí; pero siempre he pensado que uno es maestro no solo de los estudiantes de su tutoría sino de todos los del colegio, por eso hablé con él desde el respeto. "Chiquillo no hagas eso, puedes hacerte daño a ti o a alguien y la papelera no te ha hecho nada". Me miró y por respuesta volvió a darle al árbol de manera que se rompió en dos con grandes carcajadas de la pareja de alumnos que se marcharon alegres por el éxito del golpe.

Entonces, esperando la luz verde del semáforo, una señora a mi lado indicó: "Eso es lo que aprenden en la escuela". No podéis ni imaginar cómo me sentó, y como creo que de todo se puede hablar le repliqué: "No, señora. Eso no la ha aprendido en la escuela. La escuela está para otra cosa". El semáforo se puso verde y la señora se alejó murmurando entre dientes, "su madre no podrá con ése y encima en la escuela no le enseñan educación". Cuando se fue de mi lado me quedé pensando en la mala fama de la escuela y de sus profesionales (así me siento yo). ¿Por qué? ¿Cómo cambiarla?



He leído algunas propuestas curiosas que pretenden mejorar nuestra imagen en la sociedad:

  • (...) elegir a sus profesores entre los mejores egresados de la enseñanza media. Siguiendo el Modelo finlandés, como se propone en Chile entre otros sitios.
  • Spots publicitarios para atraer a jóvenes hacia el trabajo del profesor.
  • Mejorar la Formación Inicial del profesor, acceso más selectivo y largo, como los médicos, tipo MIR,...
  • Mayor control hacia el trabajo docente que valore a aquellos-as que lo hagan mejor , identifique buenas prácticas,... y menor corporativismo entre docentes. Como ya se hace en muchísimas Universidades como la Interamericana de Puerto Rico.
  • Apostar por una formación continua de calidad.
  • Cobrar según objetivos específicos, como los contratos programas del MEC o el plan de calidad y mejora en Andalucía,...
  • ...etc.

Como señalan diversos autores como Patrice Ranjard (1984) en Francia y Martin Cole (1985, 1989) en Inglaterra, la valoración negativa del profesor como chivo expiatorio y responsable universal de todos los males del sistema es uno de los signos de nuestro tiempo. Para mí, la manera más eficiente que encuentro para que se me valore de manera positiva en mi trabajo responde a trabajar al servicio de mi alumnado y sus familias.

Mientras andaba hacia mi casa, reflexionando sobre la actitud de la señora, recordé aquél libro que aún hoy día tiene gran vigencia. Me refiero a la obra publicada en mayo de 1967 bajo el titulo “Lettera a una profesora”, cuyos autores son ocho chicos, muchachos del pueblo, alumnos de la escuela de Barbiana dirigidos por el párroco Lorenzo Milani. Básicamente es una denuncia del fracaso escolar y en él se pueden leer ideas como:

"Las escuelas tiene un solo problema: los chicos que pierden."

"También hemos visto nosotros que con ellos la escuela es más difícil. A veces uno está tentado de librarse de ellos. Pero si se pierden, la escuela ya no es escuela. Es un hospital que sana al que está sano y desecha al enfermo. Se convierte en un instrumento que crea diferencias que ya no tienen remedio."

"[la educación obligatoria] es un mínimo de cultura común a la que todos tenemos derecho."

"Quien no se escandaliza por los suspensos y por los repetidores y no protesta por ello es deshonesto
."

Para mí ser buen profesor, como ser buen médico, es lograr salvar más estudiantes. en eso consiste mejorar nuestra imagen profesional. ¿Tú, cuántos estudiantes salvas?

Éste, como cada curso escolar, tras hacer las evaluaciones iniciales siempre anoto aquellos alumnos-as que los profesores opinamos que tienen difícil pasar de curso por diversas razones: "éste ha empezado el curso pensando que este año será como el anterior", "claro, si ya pasó por imperativo legal el curso pasado, este año será peor", "con los problemas que tiene ésta en su casa, bastará que no deje de asistir a mitad de curso", "No preocuparos que en cuanto se le eche una semana fuera, éste ya deja de venir,... y mejor que no venga", "aprobó el curso pasado por los pelos y por el curso donde estaba, este año repetirá",... son frases, sentencias que a mi juicio me sirven para ver qué personas debo intentar "salvar" para la escuela. Al final del curso siempre vuelvo sobre las anotaciones y cuento cuántos hemos podido salvar, cuántos de esos chicos y chicas han aprobado y pasan de curso y cuántos han quedado en el camino.

Éste es un reto en verdad apasionante porque me ha ayudado a lo largo de los años a aprender qué puedo hacer con ese alumno desmotivado, cómo resolver algunos casos de absentismo, cómo trabajar con alumnado diverso, con diagnóstico o con un gran retraso curricular,... ¿Has contado ya cuántos de tus estudiantes podrías salvar? ¿Aceptas el reto?