jueves, 12 de agosto de 2010

Poto y Cabengo

Las hermanas gemelas Grace y Virginia Kennedy nacieron en Georgia (EE.UU.) 1070 en una familia humilde. Ambos padres eran trabajadores y pasaban la mayor parte del tiempo fuera de casa. Por eso dejaron a las niñas al cuidado de su abuela, quien sólo hablaba alemán y atendió las necesidades físicas de las niñas, pero no jugaba ni interactuaba con ellas. Las gemelas no tenían contacto con otros niños y raramente salían a jugar fuera. El padre notó que las niñas usaban el inglés muy pobremente al tiempo que hablaban entre ellas con una jerigonza incomprensible. Así, pensó que padecían retraso mental y decidió no enviarlas a la escuela por no considerarlo adecuado.

Cuando perdió su último empleo, habló de su familia en la oficina de desempleo y fue ahí donde una trabajadora social le sugirió ponerlas en terapia de lenguaje. En el Hospital Infantil de San Diego, la terapeuta Alexa Kratze rápidamente descubrió que Grace y Virginia, lejos de ser retardadas tenían al menos una inteligencia normal y que habían inventado una lenguaje propio complejo, llamándose a sí mismas respectivamente Poto y Cabengo.

Extraído del film documental que se hizo en 1980

La explicación de los expertos de lenguaje y psiquiatras es que al no tener contacto con el idioma inglés, las niñas optaron por crear el suyo propio. Kratze apuntó que la falta de contacto y de interacción con su familia fue quizá mínima lo que contribuyó a que las gemelas tuvieran poco desarrollo, a pesar de haber nacido con una inteligencia normal.

Esta historia real me provoca diversas ideas como la importancia de la escuela como uno de los pilares fundamentales para lograr educar a las personas (sin olvidar que a un niño lo educa la tribu entera como indiqué anteriormente) o la necesidad humana de establecer una comunicación, como ya comenté en otra entrada. Pero ahora me gustaría incidir en la idea que también Pablo Pineda transmite en Cuadernos de Pedagogía (nº 398):

"Pensé que, por fin, alguien [Vygotsky] se daba cuenta de la importancia que tiene la sociedad. Cuando habla de la influencia del aprendizaje en el desarrollo, cuando habla de la influencia de lo cultural, descubrí que lo que sé no es sólo producto de lo que yo he aprendido, sino también de la interacción con los demás; que lo que soy es producto, más que de lo biológico, de mi entorno social; que he podido adquirir conocimientos gracias al lenguaje y a la ayuda de los demás."

Realmente pienso que en la formación de nuestra persona debemos más a las experiencias que hemos vivido, al ambiente que hemos tenido que a nuestra herencia genética, por eso mismo, al ser productos de toda la comunidad, también nos debemos a ella misma.

Eso se ha traducido en mis clases en el fomento de que los alumnos-as interactúen bastante entre sí. En variadas ocasiones surgen en clases momentos muy propicios que aprovecho para hacer una interrupción y romper la monotonía de algunas clases fomentando el diálogo entre ellos. Una de las prácticas que más me agradan es la de los debates cortos, de 5 a 15 minutos, que provoco ante algunas de las preguntas más interesantes que me han hecho: "¿Tiene una medusa estructura?", donde se llegó a hablar hasta de la evolución; "¿cómo se pesa un electrón?", distinguiendo entre el saber científico y otras formas de conocimiento; "¿por qué se paga el IVA?", que acabó explicando la diferencia entre los impuestos directos e indirectos en nuestra sociedad; o "¿de dónde viene la energía que utilizamos si ésta no se crea ni se destruye?", que acabó hablándose del sol, de los viajes espaciales y del avance de la tecnología.

Creo firmemente que estos debates ayudan a mi alumnado a mejorar su espíritu crítico, a escuchar, a razonar, a dar argumentos y entender otros puntos de vista, a ser en definitiva una persona tolerante y más preparada para la sociedad multicultural actual. Pero sobretodo esos debates son momentos donde tanto ellos-as como yo disfrutamos de compartir un momento. Tan importante en enseñarles como poder disfrutar con nuestro trabajo, ¡¡qué nunca lo olvidemos!!




martes, 11 de mayo de 2010

Recursos humanos

Con frecuencia he oído, y yo mismo lo creo a pie juntillas, que la mejor inversión que todo colectivo humano puede hacer es en las personas que lo forman. Así, tanto una empresa como una escuela deberá invertir, principalmente, en los profesionales que la forman; en el caso de las escuelas, en los maestros y maestras que allí enseñamos.

Es también evidente que, con la actual política educativa de traslados, permutas, movilidad,... del profesorado, esta inversión en esos profesionales no logra dar sus frutos adecuadamente en la escuela que lo forman. He conocido planes, proyectos y grupos de trabajo en centros educativos que eran iniciados, trabajados, sostenidos y utilizados casi en su totalidad por profesores-as interinos o en expectativa de destino, de manera que al año siguiente ese trabajo desarrollado se perdía irremisiblemente.


El profesor Sugata Mitra también alcanza conclusiones similares en su estudio. Así escribe acerca de las diferentes escuelas de la India:

"Schools in remote areas do not have good enough:
Teachers: because good teachers tend to migrate to urban schools for better salaries and standards of living.
Retention of teachers: The occasional good teacher stays for a while before moving to urban schools.
Infrastructure: Local infrastructure in remote or rural areas are constrained by the size and economics of the market available to them. There is not as much competition and variety as would be in an urban area.
Maintenance of infrastructure: It is expensive to maintain infrastructure in remote areas because such maintenance would usually come from the nearest urban area. This also results in a higher mean-time-to-repair.

In other words, the farther a school is from an urban area, the worse off it is. The quality of education from a remote school will usually be less than that from its urban cousin. This is a human problem, not an economic one. "

Efectivamente es un problema humano, no económico; los profesores-as en España no están mucho tiempo en los centros donde trabajan; y eso perjudica la calidad de la enseñanza. Por otro lado aunque el estudio del profesor Mitra se basa en la India, el análisis realizado también se extiende a los países en desarrollo:

"In the developing world, where rural and remote infrastructure is weak or non-existent, the problem is all the more acute. (...) Not all the money in the world will correct the problem of lower quality education in remote schools. Schools with absent teachers, no teachers, wicked teachers, sick teachers are abundant throughout Africa, India, South America and other large parts of the world. The more money we spend on teacher development, the more they move to the cities. Without good teachers and administrators, the schools crumble and break. Children remain in schools, only on official records.

The developed world is somewhat better off because their remote areas often have infrastructural facilities comparable to their cities. But only to a limited extent can that attract good teachers. "

La solución del profesor Mitra tiene que ver con su idea de una Pedagogía Mínimamente Invasiva, como ya indicamos en otra entrada. Asícomo con la opción de comenzar la dotación tecnológica de los centros en aquellos -lejos de las ciudades- que más mejoras pueden conseguir. Supondría una cierta "compensación" al alumnado por tener profesores de "peor" calidad.

"(...) I think that the most advanced educational technology should go first to the most disadvantaged learners. Any advantage to such a learner would be a benefit. For example, a learner in an urban school with good teachers may score 80% in some test of performance. A learner in a remote school with poor resources may score 30% (failed) in the same test. If the introduction of educational technology the urban learner increases the score to 90%, it may be considered too expensive for the value it provides. On the other hand if the same technology were to increase the scores for the disadvantaged learner to 40% (passed), it may be considered vital and very good value for money. A little improvement, at the “bottom of the pyramid” affects larger numbers, permanently."

En España la solución que dan a ese problema es la de dificultar e impedir los traslados, al menos así se percibe en el borrador de la nueva Orden. ¿de verdad piensan que cuando estemos -forzosamente en un sitio- se mejorará la calidad educativa? ¿Así se cuida a los recursos humanos de un centro?

Recnozco que el problema existe, pero hubiera preferido que hubieran apostado por conseguir que los profesores estuvieran en los centros que les gusten, en dotar los centros con grandes mejoras indicadas precisamente por los profesionales que allí trabajan ("¿qué te gustaría que tuviera tu centro para no tener que irte a otro?") siguiendo así la idea del profesor Mitra: "Una mejora en la base de la pirámide influye mucho más que esa misma mejoría en la cima", y creando una cultura de centro. Personalmente, en los últimos 10 años he estado en 4 centros como profesor con destino definitivo... ¿en qué se ha diferenciado mi trabajo de una a otra escuela? Con ligeras diferencias puedo decir que casi me da igual estar en un centro que en otro. De hecho cierto jefe de estudios me confesó recientemente que lo único importante a la hora de elegir la escuela donde trabajaba es la distancia a su hogar, todos los demás factores son muy variables y no le preocupan. En otra ocasión hablaré de las escuelas de Finlandia pero ciertamente yo hubiera preferido que me permitieran moverme a una escuela con una "cultura" común y consensuada determinada. A veces pienso en la escuela privada donde hace ya tiempo en una entrevista laboral me dijeron "usted está muy capacitado pero me gustaría indicarle que nosotros, además de ser profesores, buscamos personas con un mismo perfil, que sirva de referente a nuestro alumnado". No me eligieron a mí (no tendría ese perfil que ellos buscaban) pero al menos pudieron mantener un centro con una identidad propia. ¿Cuál es la identidad de tu centro? ¿qué planteamientos educativos se comparten, si acaso existe alguno?

viernes, 30 de abril de 2010

La autoridad

El otro día en un curso acerca de la atención dentro del aula de alumnos con trastornos de conducta alguien preguntó: "Quiere usted decirnos que debemos mantener en clase a un alumno que desafía constantemente al profesor y llega hasta a insultarlo". Como el ambiente era distendido y quien hacía la pregunta era un docente realmente preocupado por la enseñanza de su alumnado le respondí de forma sincera: "Todos los alumnos deben reconocer el papel de la autoridad, y acatarla. El día de mañana cuando la Guardia Civil le pida la documentación deben saber que no pueden negarse; si creen que han actuado mal, después podrían poner una demanda por abuso de poder, pero no pueden negarse ante una orden de la Guardia Civil. Debemos enseñarle eso a nuestro alumnado porque así es como funciona nuestra sociedad; por eso deben acatar lo que diga el profesor en clase, deben reconocer la autoridad de éste, y luego mostrarles los mecanismos que tiene para quejarse."

La palabra autoridad significa varias cosas según el diccionario de la Real Academia de Lengua, por una parte podemos considerarla como persona que posee el poder para ejercer el mando, de hecho o de derecho; pero a mí particularmente me gusta más la acepción de prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su calidad y competencia en alguna materia. Como he comentado antes es necesario que nuestro alumnado aprenda a reconocer y acatar la autoridad; pero también creo muy importante que el profesorado sepa ganarse esa autoridad. Otros autores, como por ejemplo J.A. Marina distingue entre autoridad ganada y poder adquirido u otorgado por el cargo, indicando "es mejor mandar y obedecer por convicción (seducción) que por coacción (tiranía)" o que "el permisivismo y el autoritarismo son estilos educativos que dificultan el quehacer profesional del profesor" (pág. 160 )




Cuando me hablan de que la autoridad en los colegios se ha perdido me acuerdo de la siguiente frase:

"Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros."

Atribuida a Sócrates ya en el siglo V a.C. lo cual me lleva a pensar que es éste un problema de largo y profundo calado. Una cuestión que no parece que se resuelva de manera fácil ni siquiera creo que se resuelva alguna vez de manera definitiva. Un debate, como tantos otros, que quedará abierto en educación, afortunadamente, ya que tiendo a desconfiar de un conocimiento acabado y perfecto.

Por eso mismo, uno puede expresarse más libremente, sin miedos, respecto del tema de la autoridad y la disciplina en la escuela. De hecho pienso que todo profesor, no solo puede, sino que hasta debe tener algún planteamiento personal, incluso aunque solamente sea válido para él mismo. En mi caso coincido también con la idea de Bertrand Russell de desconfiar tanto de la disciplina rígida como de la libertad absoluta:

"La disciplina -nos dirá-, tal como existe en las escuelas, es en gran parte un mal. Hay un tipo de disciplina que es necesario para casi todas las realizaciones y que quizá, no está suficientemente valorado por los que rechazan la disciplina puramente externa de los métodos tradicionales. La clase de disciplina deseable es la que procede del interior [...]. Esta clase de disciplina es muy necesaria, pero sólo puede darse a partir de fuertes deseos encaminados a fines no asequibles inmediatamente, y sólo puede producirse por la educación, si esa educación alimenta esos deseos [...]. Esta disciplina emana de la propia voluntad de uno mismo, no de una autoridad exterior" Cita de la pág 110 en Principles of Social Reconstruction, extraída de la pág 210 de este enlace.

Por otro lado coincido plenamente con las palabras de David Sacristán cuando indica que la autoridad del profesor, aceptada por el alumno, se pone al servicio de éste con el objetivo de ayudarle a que él mismo logre finalmente ser el responsable de su propio desarrollo personal. O como indica Marina en su libro (pág. 98) "la autoridad del profesor hace posible la libertad del alumno"

Una libertad que nace de una construcción interna del propio alumnado sobre su moral. Esto es importante, no solamente para nuestro alumnado sino para la sociedad futura que queremos construir, una sociedad no solamente que reconozca el poder sino también que sepa quejarse de éste y hasta incumplirlo cuando sea necesario, como fue en los casos de personas que salvaron a judíos del holocausto nazi o aquellos que ayudaron a los negros a llegar a los estados federales en la guerra de secesión americana. El propio Russell lo expresa mucho mejor en Sociedad humana: ética y política, pág. 36:

"la ley consiste esencialmente en un conjunto de reglas que regulan el uso de la fuerza por el Estado, junto a una prohibición del uso de la fuerza por el individuo o por los grupos excepto en ciertas circunstancias concretas, como puede ser la defensa personal. (...) Por tanto, es racional tener un sentimiento de respeto hacia la ley"

y también en la pág 108-109 de Authority and the Individual:

" (...) el respeto por la ley es una condición indispensable para la existencia de cualquier orden social tolerable. Cuando un hombre considera injusta una ley determinada, tiene el derecho, y a veces el deber, de hacer lo posible por que se cambie, pero sólo en casos muy raros tendrá justificación para violarla. No niego que hay situaciones en que es un deber violar la ley; es un deber cuando un hombre esté profundamente convencido de que obedecer sería un pecado. En este caso se encuentran los que se niegan a ir a la guerra por razones de conciencia".

¿Cómo actuamos ante "ese alumno que desafía constantemente las normas y reglas de la clase, del aula,..."? ¿Tiene ese alumno el espíritu crítico suficiente como para analizar bien las reglas y normas? [En cierta ocasión una alumna me dijo: "Creo que no se puede comer chicle en clase porque al hablar en mi equipo no se me entendería bien"] ¿Se rebela de manera consciente y consecuente? [Otras veces he oído: "Tengo la garganta mala, me duele, y en vez de quedarme en casa vengo al instituto pero SÍ voy a tomar un caramelo que me alivie la garganta. Lo hacen los maestros, ¿por qué no puedo hacerlo yo?"] ¿Nuestra actitud sirve para hacer de éste una persona que entienda y comprenda el "espíritu de la ley"? ¿Estamos formando realmente a una persona capaz de luchar por cambiar las reglas y normas injustas que encontrará en su sociedad, como nuestra generación luchó en su momento? Responde sinceramente a estas preguntas y analicemos bien por qué ese alumno desafía las normas la próxima vez que suceda.