En este blog se recogen los proyectos que un profesor de Tecnología va creando con sus estudiantes junto a las reflexiones que éste hace de su materia y de la educación en general. Si alguien no quisiera que alguna de las fotos fuera publicada, simplemente envíen un correo al autor del blog, y éste la quitará sin mayores problemas.
Siempre me ha interesado conocer bien lo que la ciencia indica y demuestra; especialmente cuando veo que puedo aplicarlo en el aula. Por eso cuando oigo ideas como: "una persona aprende como siempre ha aprendido: leyendo, hincando codos, resolviendo problemas,... pero siempre solo"; busco si existen de verdad fundamentos de esa idea.
Es verdad que yo mismo estudié muchas horas solo; pero también es cierto que pertenecí a grupos de estudiantes (amigos-as) que compartimos dudas, problemas, reflexiones,... Actualmente utilizo de manera habitual foros, debates en twitter y diversas plataformas en red con las que no puedo negar que aprendo. ¿Realmente se aprende solo?
Curiosamente encontré lo que la ciencia sabe acerca del cerebro y puedo quedarme tranquilo.
Si al tener que conversar, explicar a un compañero-a mis ideas, debatir,... activo más áreas cerebrales que simplemente leyendo o escuchando; no me cabe mucha duda, ¡¡al conversar aprendo más incluso que al leer o escuchar!!
Ahora me pregunto, si de verdad quiero que mi alumnado aprenda, ¿les dejo hablar en clase? ¿conversan? ¿surgen debates?... Como ya indiqué en otra entrada anterior: Dejemos hablar a nuestro alumnado para que aprendan y debatamos con ellos para que nosotros-as aprendamos.
¿Cuándo fue la última vez que hubo un debate en tu clase?
Cuando en 1814 volvieron los Borbones a Francia, Joseph Jacotot; que había sido elegido diputado, se tuvo que exiliar de Francia a Bélgica. Allí consiguió un empleo modesto de profesor de francés en la Universidad de Leuven y comenzó lo que pensó que sería una vida tranquila.
Al tener que enseñar a personas que no hablaban el francés y él mismo no dominar el holandés, él se vio incapaz de instruir y cumplir con las demandas que le pedían; por eso se limitó a dejarle a sus alumnos una edición bilingüe de Telémaco. que previamente había conseguido en las dos lenguas: francés y holandés, pensado que, así al menos, podrían tomar algo de contacto con el francés. Esa necesidad de cumplir con su obligación le llevó a probar una forma enseñar que no se podía basar en la instrucción oral, tal y como se consideraba para la época.
Luego, les pidió a los estudiantes así preparados que escribiesen en francés lo que pensaban de todo lo que habían leído. Quería comprobar cuánto habían aprendido utilizando ese sistema novedoso para la época. Él mismo no se hacía muchas ilusiones:
«Se esperaba horrorosos barbarismos, con impotencia absoluta quizá. ¿Cómo todos esos jóvenes privados de explicaciones podrían comprender y resolver de forma efectiva las dificultades de una lengua nueva para ellos? ¡No importa!. Era necesario ver dónde les había conducido este trayecto abierto al azar, cuáles eran los resultados de este empirismo desesperado. Cuál no fue su sorpresa al descubrir que sus alumnos, entregados a sí mismos, habían realizado este difícil paso tan bien como lo habrían hecho muchos franceses. Entonces, ¿no hace falta más que querer para poder? ¿Eran pues todos los hombres virtualmente capaces de comprender lo que otros habían hecho y comprendido?»
[Extraído de Enseignement universel. Émancipation intellectuelle», Journal de philosophie panécastique, 1838, p. 155]
Ante su sorpresa, Jacotot, no se limitó a repetir el modelo educativo sino que reflexionó acerca del mismo. Hasta entonces, él daba el libro al alumno y, para aclarárselo, lo explicaba; sin embargo ahora había comprobado que no era necesario. Cuando el maestro toma la palabra para explicar un libro, ¿realmente necesita el libro esa ayuda? Y en caso afirmativo, ¿por qué debería comprender mejor los razonamientos del maestro que los del propio libro?
Esta maravillosa historia de un profesor me lleva a pensar en algo que yo creo firmemente y que supone, en mi opinión, una riqueza de nuestra profesión inconmensurable. Mi propia postura es la de insatisfacción ante muchos de los resultados que alcanzo. Ello me lleva a ver otros compañeros-as, preguntarles, leer experiencias educativas, ir a cursos,... A partir de ahí probar diferentes estrategias, metodologías, utilizar variados recursos,... Posteriormente analizo lo sucedido, me paro un tiempo a reflexionar acerca de lo que he conseguido, de por qué se ha conseguido, de lo que no he logrado,... En definitiva de lo que me siento satisfecho y lo que no. Y vuelvo de nuevo a empezar.
Como decía Goethe:
"Lo que convierte la vida en una bendición no es hacer lo que nos gusta, sino que nos guste lo que hacemos."
Creo firmemente en ese modelo de profesor-investigador de su propia práctica; un profesor que se desea cambiar cosas, hace pruebas (controladas) y analiza lo que obtiene. Ante la época de aceleración de cambios actual, ¿existe otra manera de hacer bien las cosas en cualquier profesión?
Si quieres leer más acerca de Joseph Jacotot y las conclusiones a las que este pedagogo llegó, desde la práctica y la experiencia, aquí tienes un libro en castellano.
Me parece sumamente interesante comprender la visión que los niños tienen de la escuela donde van para poder valorar cómo funciona realmente y qué cambios debe introducir ésta. En este sentido recuerdo bien las palabras de Francesco Tonucci:
"Es hora de pensar en una escuela de los niños, ajustada a sus necesidades y donde se podría hacer mucho más en mucho menos tiempo. Es insostenible que, tras seis horas de clase, los niños tengan deberes que les quitan todo el tiempo libre. Tienen que hacer cosas en casa, pero cosas que sepan hacer solos. Así tendrían algo que contar en la escuela. Ahora no tienen, porque todos ven la misma televisión, pasan las tardes en los mismos cursillos y eso no vale la pena contarlo en la clase: todos lo saben. "
Por ejemplo, yo mismo creo, como muchos compañeros-as, que la escuela debe salir a la calle, que nuestro alumnado debe interactuar con el entorno que le rodea, que debemos facilitar las excursiones y salidas fuera del centro escolar. Pero a veces lo que obtenemos es lo que Frato dibuja maravillosamente aquí:
En este sentido veo de manera muy positiva el movimiento de las Slow School, cuando también indican:
"The process of education is not about supplying students with lumps of information to be regurgitated on demand. It is about enabling students to learn how to learn. It is also about giving them opportunities to hear what others have learnt (knowledge) and to then discuss, argue, and reflect on this knowledge to gain a greater understanding of its truth for them and of how this knowledge will be of use to them."
La idea de escuela de Tonucci queda clara al indicar que:
"... los maestros deberían aprovechar los momentos de libertad y juego de los chicos para observarlos, ver los aspectos de su carácter y las actitudes que normalmente en clase no se revelan. (...) no para usarlas contra ellos, sino para conocerlos más" porque realmente "el niño sabe y es competente y va a la escuela para desarrollar su saber" así al llegar a la escuela "los chicos tienen que llegar a la escuela con los bolsillos llenos, no vacíos, y sacar sus conocimientos para trabajarlos en el aula. (...) El trabajo empieza dando la palabra a los niños. Primero se mueve el niño; recién después el maestro." Considerando que éste, "el profesor no es el saber sino el mediador del saber". Dejando claro que "la escuela disfruta de la diversidad. Los puntos de vista distintos constituyen el motor indispensable de la acción educativa: ponen de manifiesto contrastes o contradicciones, solicitan comparaciones progresivas y profundizaciones posteriores".
Pensemos entonces la escuela que tenemos y asumamos si alguna vez nos ha pasado esto:
Yo me pregunto, ¿tenemos la escuela que se merecen nuestros hijos-as? El mismo Tonucci nos indica que hoy día "podríamos afirmar que tienen éxito en la escuela los que no la necesitan."
Soy Federico, profesor de Tecnología en Sevilla, España de alumnos-as de 12 a 18 años. Este blog lo voy actualizando cuando mis estudiantes van haciendo sus proyectos de construcción y cuando encuentro algo de tiempo para redactar mis ideas sobre la educación.
Espero que te guste y te sirva de motivación. Puedes contactar conmigo en profesordetecno arroba gmail punto com. Si lo prefieres puedes seguirme en twitter @profesorfede.