lunes, 22 de febrero de 2010

El profesor investigador

Recién acababa de leer esta entrevista al profesor de la universidad de Murcia, José Peñalva Buitrago, cuando un compañero, con sendos cafés delante nuestra, se quejaba de la imposibilidad de dar todo el temario indicado en el libro de texto. Yo argumentaba que cuando íbamos a la legislación pertinente, teníamos gran capacidad de ajuste del currículo, podíamos, como de hecho hago yo, utilizar el libro de texto como un recurso más, no único ni imprescindible. Podíamos ir probando, ir ajustando nuestra programación, nuestra metodología,... en definitiva podíamos ir aprendiendo para ir adaptándonos de forma más adecuada a las características peculiares y únicas de nuestro centro, barrio, alumnado, familias,...


Con frecuencia he considerado muy necesario el poder ir aprendiendo y mejorando profesionalmente cada año. Esto lo he comentado en otras entradas anteriores y precisamente en la entrevista a José Peñalva éste habla de la figura del profesor investigador.

"(...) Para dar respuestas educativas eficaces hace falta que la comunidad de investigación educativa, que actualmente es externa al proceso, pase a ser interna a la actividad docente. La comunidad de investigación habría de ser el mismo profesorado. El profesor debería ser a la vez investigador y docente. "

Él después, como sugerían anteriomente otros autores como Rapaport en 1970, considera una colaboración entre maestros e investigadores de la educación:

"El sistema educativo se debería reestructurar de tal modo que los profesores no sólo den clases sino que investiguen sobre su práctica diaria. Los pedagogos tendrían en este modelo una función al servicio de los profesores: las concepciones nuevas acerca de la Educación serían ofrecidas a los profesores, para que ellos juzgasen sobre su validez y viabilidad y actuasen en consecuencia."

Particularmente me gusta más recordar el papel del profesor docente como investigador indicado por otros autores como L. Stenhouse, que dice en Investigación y Desarrollo del Currículum hablando acerca de la mejora de la enseñanza:

"la mejora de la enseñanza se logra a través de la mejora del arte del profesor y no por los intentos de mejorar los resultados de aprendizaje. El currículo justamente capacita para probar ideas en la práctica; así el profesor se convierte en un investigador de su propia experiencia de enseñanza" (pág. 16)


A partir de ahí surge la investigación-acción aplicada a la educación y sus tres modalidades: la de Stephen Kemmis, de de la Universidad de Deakin (Australia), la de John Elliot del que puedes conocer más con sus libros: "I-A en educación" y "El cambio educativo con la I-A" y la de Jack Whitehead. Posteriormente, en 1983, Donald Schon expone su teoría de la práctica reflexiva, de la que ya comenté algo anteriormente.

Sea como sea, lo cierto es que recordando las palabras del excomisario europeo de educación, Jan Figel en 2007, vemos que hoy día tiene aún más actualidad:

"debemos trabajar para que la UE disponga de profesores de alta calidad si queremos que las reformas educativas de los Estados miembros sean un éxito. Sin embargo, como muestran los estudios, estamos asistiendo a una evolución preocupante en toda la UE, y la mayoría de los Estados miembros señalan deficiencias en las competencias del personal docente y dificultades para ponerse al día."

Es completamente necesario que encontremos cada uno nuestra manera de ir siendo cada vez mejores profesionales,... ¿tú que investigas?

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Aprendizaje Cooperativo

En alguna ocasión me han preguntado acerca del aprendizaje cooperativo, y de hecho ya en otra entrada estuve hablando de él. No creo en los fanatismos ni entiendo que nadie deba ser un fanático de una u otra manera de enseñar. Antes de comentar acerca de la metodología docente sí me gusta considerar que la escuela debe servir para muchas cosas además de para formar a personas. Debe servir para enseñarles a vivir en sociedad, para ser más felices, para que puedan utilizar sus conocimientos de manera adecuada a la sociedad,...

Cuando alguien me pregunta porqué utilizar el aprendizaje cooperativo siempre respondo que debes usar estrategias que te permitan enseñar y formar al alumnado tal y como debemos hacerlo. Yo procuro mejorar la equidad en mis clases, enseñarles a comunicarse entre ellos, a resolver sus conflictos, a que tengan un espíritu crítico, a que sean responsables, a que se conozcan mejor a sí mismos y a conocerlos mejor, a que sean autónomos,... a que sean mejores personas y estén más preparadas para su vida futura. Por eso cada año, cada curso escolar, cada trimestre, pongo a prueba mi modelo educativo, mi forma de enseñar.

Cuando hace poco me llamaron del CEP de Alcalá para que explicara cómo enseño yo utilizando estructuras cooperativas, me alegró poder introducir esta manera de dar clase. Desde aquí me gustaría agradecer la invitación del CEP, en particular de Javier, sobretodo por el empeño que pone en mejorar la educación a través de la formación, y a los asistentes que me escucharon. Sirva esta entrada también como reflexión acerca de qué conseguimos cuando enseñamos y qué queremos conseguir.


Aprendizaje Cooperativo

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La expulsion


He escuchado muchas veces palabras como "parece que solo entienden la mano dura", "si es que se merecen el parte", "se lo advertí y seguía igual, es que buscaba la expulsión"... Y frases similares que resumen la idea de que el castigo, y más concretamente su epítome, la expulsión es educativa.


Personalmente tengo mis dudas acerca de esa idea. Conozco de un centro que, para reducir las peleas tomó la determinación de expulsar siempre un mínimo de un día a todos los púgiles, independiente de causas, motivos, situación, culpables, provocación,... circunstancias que servían para no aumentar la expulsión. Ese centro expresaba así que "dos no pelean si uno no quiere". Como resultado el alumnado comenzó a quedar para pelearse fuera del centro, y dentro de éste "simplemente" se ignoraban. Me pregunto si eso significó una mejor educación para esos chavales.

En otras ocasiones he comprobado que lo que interesa es eliminar la mala acción mediante la magnificación del castigo. No interesa atacar las causas que llevan a esa acción sino simplemente erradicarla, al menos momentáneamente mientras el castigo siga siendo ejemplificante. Ejemplos de esto los he visto cuando se ha prohibido que que el alumnado traiga o compre chucherías a la escuela para evitar que la ensucien con los envoltorios. ¡Precisamente lo educativo es conseguir que no la ensucien, no impedir que no puedan ensuciarla! O recientemente cuando tras una pelea donde un alumno confiesa que el motivo es su inseguridad ante su primera relación ("me quería espantar a la novia, tenía que defender lo mío") la sanción es únicamente la expulsión. ¡Qué forma de desaprovechar la oportunidad de enseñar un trato coeducativo de verdad!

Debo decir que también he visto centros que prácticamente se negaban a expulsar al alumnado, centros que funcionaron bien mientras se arbitraban otras medidas educativas, pero que cuando éstas dejaron de aplicarse se convirtieron en instituciones donde no se podía ni educar ni formar a nadie. El alumnado tenía tal impunidad que hiciera lo que hiciera no era castigado. Personalmente creo que esos centros funcionaron bien, muy bien, mientras hubo personas con las fuerzas, las ganas y las energías suficientes para encontrar medidas alternativas a la expulsión, pero sin dejar que toda mala acción llevara su castigo. Uno de esos centros conseguía reunir a muchos alumnos-as (que en otro centro simplemente serían expulsados) para hacer tareas por la tarde estando profesores de "vigilantes". Cuando esos profesores dejaron de ir por las tardes, nadie controló que el alumnado asistiera lo cual dejó a éstos sin castigo.

En otra ocasión un grupo de alumnos comenzaron a insultar a otro. Antes de llegar a ser bullying, hablando con cada parte implicada así como con los espectadores (la llamada tercera víctima del bullying) se encontró que la causa real era el alejamiento que éste hacía de lo que había sido su grupo de amigos hasta ahora. En vez de simplemente expulsarlos, tuvieron que hacer una serie de tareas encaminadas al fomento de la empatía, a la libertad individual de elegir, a la asertividad para defender sus propios derechos, a la idea de la amistad y del amor y a su temporalidad,... Aún así hubo compañeros-as que me dijeron, "con una buena expulsión se les habría acabado tanta chulería y cuento chino y no habríamos perdido tanto tiempo y esfuerzo", creo que al menos yo puedo decir que se intentó mucho más que simplemente eso.

Por último debo decir que en mi vida me he encontrado a un alumno-a que le haya sentado bien una expulsión. Sí es cierto que alguno-a ha habido que tras la paliza de su casa han estado un tiempo modélicos, pero eran alumnos que aprendían lo que puede hacer el terror y el miedo, ¡¡qué bonita enseñanza conseguían de nosotros!! ¿Eso es lo educativo de la expulsión?