sábado, 10 de enero de 2009

Recursos en educación

En "El economista camuflado" de Tim Harford aparece la siguiente historia:

"Pocos días después de haber llegado a Camerún visité uno de los colegios privados más prestigiosos de ese país (...) A primera vista la bibioteca era muy impresionante (...) Su diseño era muy atrevido (...) tiene un techo que se parece a un gigantesco libro abierto (...) Cuando en Camerún llueve lo hace cinco meses enteros y con tanta fuerza que hasta los canales de desagüe más grandes se desbordan rápidamente. Cuando una lluvia de este tipo se topa con un techo que no posee demasiados canalones sino que él mismo es, esencialmente, un canalón que desagua hacia el techo plano del hall de la entrada, entonces te das cuenta de que es el momento de cubrir con un plástico tu colección de libros. La única razón por la cual todavía existían los libros del colegio era porque nunca habían estado ni siquiera cerca del nuevo edificio. (...)
Esto es una escandalosa dilapidación de los recursos. En lugar de construir la biblioteca, el colegio podría haber comprado cuarenta mil buenos libros u ordenadores con acc
eso a internet o podría haber otorgado becas escolares para los niños pobres. (...) Esto, dejando al margen el hecho de que el colegio no necesitaba con carácter prioritario una nueva biblioteca, pues la antigua funcionaba perfectamente bien y podía alojar con facilidad tres veces más libros de los que la escuela poseía y era a prueba de agua." (pág. 302-304)

Este hecho me recuerda una frase que he oído muchas veces: "en educación necesitamos más recursos". Pienso que si por recursos fuera habría países que tendrían una educación excelente, pero según el informe PISA del 2006, esta correlación no es exacta. En el gráfico de la página 66, reproducido abajo en chiquito, y más grande aquí, aparece el rendimiento de los alumnos en ciencias frente al gasto por alumno en los países donde se hizo el estudio ese año.



Cito textualmente las conclusiones a las que llega:

"(...) Según aumenta el gasto por alumno en las instituciones educativas, también lo hace el promedio de rendimiento de un país. Sin embargo, el gasto por alumno explica solo un 19 % de la variación en el promedio de rendimiento entre países.
(...)
El gasto por alumno hasta los 15 años en la República Checa y Nueva Zelanda es un 41 % y un 57 %, respectivamente, del gasto de Estados Unidos, pero mientras que tanto la República Checa como Nueva Zelanda se encuentran entre los mejores ejecutantes de PISA, Estados Unidos tiene un rendimiento por debajo de la media de la OCDE.
(...)
En resumen, los resultados sugieren que, aunque el gasto en instituciones educativas es un prerrequisito importante para proporcionar educación de alta calidad, no es suficiente por sí mismo para conseguir buenos resultados."
(pág. 77)

Por otro lado recuerdo una anécdota que oí en la radio acerca de los recursos y la violencia de género. Decían, entonces, que se pedían también muchos más recursos para disminuir el fenómeno, sin embargo llegaban a citar a la esposa a la misma hora y en la misma comisaría que el marido para que ella ratificara la denuncia contra éste. No son necesarios más recursos para entender que había que citarlos en momentos diferentes, simplemente comprender mejor el asunto. Una vez que la sociedad estaba más concienciada y conocía más el fenómeno, los recursos se emplearon de forma más eficiente, por ejemplo en la creación de viviendas de acogida para las mujeres que denunciaban y así no tenían que volver después a la misma vivienda.

No creo que sea comparable este hecho al de la educación en España, pero la práctica de solicitar indiscriminadamente recursos, sin comprender bien los problemas educativos, desde luego que no llega a resolver los problemas educativos actuales. He conocido centros que, luchando contra el absentismo, han solicitado (y pagado) a trabajadores sociales para que visiten a las familias conminándoles a que sus hijos vallan a la escuela. Cuando lo consiguen, el retraso escolar que presentan, su baja socialización y la poca flexibilidad de la escuela para con el alumnado, acaba con éste siendo expulsado. ¿De verdad ha sido eficiente emplear ese recurso? ¿Acaso nos sorprendió que volviera con un atraso y con problemas de socialización? Ya que hemos gastado tiempo y dinero en hacer que un niño-a vuelva a las clases, ¿no podíamos haber hecho algo más?

En otras ocasiones se han pedido grandes equipamientos informáticos y técnicos excusándose en las grandes ventajas que supondrán su uso: aulas multimedias completamente equipadas, agendas electrónicas para los profesores y así controlar las faltas del alumnado más directamente, portátiles para que los alumnos trabajen más motivados,... Todo eso puede suponer mejoras, y no dudo que lo hayan hecho en muchos sitios, pero he conocido otros donde las aulas multimedias se han mantenido cerradas para que el alumnado no la estropeara, las agendas han servido como regalo para los hijos y los ordenadores se empleaban, casi exclusivamente, para que los alumnos vean la página web de su equipo de fútbol.

Incluso sé de un instituto que solicitó más profesores para que entren varios en las clases "complicadas", al final, y pensando que el alumnado estaría mejor atendido con dos profesores que con solo uno lograron ajustar los horarios de esa manera. El resultado fue que los dos profesores que entraban en el aula acabaron rotando, es decir, un día entraba uno y otro día era otro quien impartía la clase. ¿Dónde se perdió la finalidad inicial de atender mejor al alumnado?

No quiero acabar esta entrada dejando ese regusto amargo acerca del fracaso de las propuestas que he escrito en los párrafos anteriores, creo sinceramente que todas ellas son válidas y hasta necesarias. Simplemente indico que considero que todo recurso que se solicita debe hacerse tras un conocimiento profundo, válido y adecuado para resolver un problema concreto: motivación, socialización, absentismo, rendimiento académico,... y por supuesto evaluar la idoneidad de la propuesta empleada para determinar su validez. Optimizando nuestros recursos, ¿no iría la educación mucho mejor?

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